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Los pastos marinos pueden ser una poderosa solución climática basada en la naturaleza y contribuir al sustento de comunidades afectadas por desafíos como la COVID-19, pero están desapareciendo rápidamente a causa de las actividades humanas.
En países como Costa Rica se está estudiando la aplicación de la realidad virtual al turismo y la sostenibilidad. Este país es considerado como uno de los 25 estados con mayor biodiversidad del planeta. Se estima que en los 51.100 km² que ocupa su territorio habitan más de 500 000 especies, el 6 % de la biodiversidad mundial.
La reducción de las emisiones que producen el cambio climático es uno de los mayores retos de nuestra sociedad. Por eso se desarrollan políticas, por ejemplo, para optimizar el uso del transporte. Sin embargo, parece que no se le da la misma importancia al uso las tecnologías de la información y de la comunicación (TIC). Gracias a ellas accedemos a servicios a través de internet, continua y frecuentemente, generando y consumiendo contenidos digitales.
El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) está intensificando su trabajo en la identificación de las amenazas zoonóticas y la protección de la naturaleza con el fin de reducir el riesgo de pandemias como la de COVID-19 que actualmente azota el mundo.
El confinamiento que vivimos en muchas regiones del mundo para luchar contra la pandemia de la COVID-19 –uno de los mayores desastres globales desde la II Guerra Mundial– está teniendo algunos efectos sobre el medioambiente que invitan a reflexionar. En la medida de lo posible, podemos extraer algunas lecciones tanto sobre dichos efectos como sobre las acciones a adoptar.
La variación en las condiciones climáticas, como la temperatura, los patrones de lluvia y la humedad, tiene un efecto profundo en la longevidad del mosquito y en el desarrollo de los parásitos de la malaria en el mosquito y, en consecuencia, en la transmisión de la enfermedad.
Un estudio en Nature Ecology and Evolution revela que la capacidad de inventar nuevos comportamientos representa para las aves una clara ventaja evolutiva para sobrellevar la destrucción de sus hábitats, aunque no siempre supone una garantía de supervivencia.
Un equipo con participación del CSIC reclama medidas urgentes para abordar el cambio biológico a gran escala.