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Según un informe que publica la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza), el cambio climático es actualmente la mayor amenaza para el Patrimonio Mundial natural. Un tercio (33%) de los sitios del Patrimonio Mundial natural están amenazados por el cambio climático, incluido el mayor arrecife de coral del mundo, la Gran Barrera, cuya perspectiva de conservación se ha evaluado por primera vez como "crítica".
Tras analizar la biodiversidad de los briozoos, unos diminutos animales coloniales que viven sujetos al fondo, en el monte submarino del Seco de los Olivos, frente a las costas de Almería, un equipo de científicos españoles y brasileños ha identificado 43 especies diferentes, de las cuales tres nunca se habían visto en el Mediterráneo y otra ha resultado ser nueva para la ciencia.
El objetivo principal de la campaña, coliderada por Ángel Puga, investigador de la UGR, es estudiar el medio marino profundo al largo de la península de Cape York, situada en el extremo más septentrional de la GBA y que es una de las regiones más remotas y aisladas de Australia. Este trabajo de investigación geológica y biológica se está llevando a cabo en las aguas de la Gran Barrera de Arrecifes (GBA) de Australia, el mayor arrecife de coral del mundo.
Los investigadores de la Universidad de Córdoba Laura García y Lorenzo Salas mejoran un algoritmo que se inspira en la vida de estas estructuras subacuáticas, en las que se produce una pugna por el espacio para sobrevivir.
Elefantes, rinocerontes, pangolines, felinos, reptiles, peces, pájaros y madera de árboles protegidos continúan siendo traficados masivamente alrededor del mundo con un potencial impacto en la salud humana. Además, la crisis del COVID-19 parece estar siendo aprovechada por los delincuentes para promover la caza ilegal y ofrecer curas a la enfermedad hechas con productos animales. Se necesita una fuerte legislación y cooperación entre países para detener estos delitos, revela un nuevo estudio de la ONU.
Restaurar y proteger la naturaleza es una de las mejores estrategias para enfrentar el cambio climático, pero no sólo por su capacidad de absorber carbono de la atmósfera.
Los pastos marinos pueden ser una poderosa solución climática basada en la naturaleza y contribuir al sustento de comunidades afectadas por desafíos como la COVID-19, pero están desapareciendo rápidamente a causa de las actividades humanas.
El método SBPQ se basa en el estudio de la evolución de ciertas especies marinas con potencial bioindicador para detectar cambios que puedan indicar alteraciones en el entorno. Esta técnica permite alertar sobre incidencias de carácter local, como las derivadas de la contaminación del agua por emisarios urbanos de aguas residuales que las vierten deficientemente depuradas; global, que se hacen patentes mediante la monitorización del cambio climático a partir de especies sensibles a la elevación de la temperatura; o bien motivadas por la intrusión de especies con potencial invasor.