Fotografía ilustrativa del artículo
| 23 Jun 2020

Prueban la eficacia de un sistema de alerta ambiental para vigilar el litoral

El método SBPQ se basa en el estudio de la evolución de ciertas especies marinas con potencial bioindicador para detectar cambios que puedan indicar alteraciones en el entorno. Esta técnica permite alertar sobre incidencias de carácter local, como las derivadas de la contaminación del agua por emisarios urbanos de aguas residuales que las vierten deficientemente depuradas;  global, que se hacen patentes mediante la monitorización del cambio climático a partir de especies sensibles a la elevación de la temperatura; o bien motivadas por la intrusión de especies con potencial invasor.

Investigadores del Laboratorio de Biología Marina de la Universidad de Sevilla, del equipo de investigación del Dr. José Carlos García Gómez, han demostrado la utilidad del uso de la metodología SBPQ (del inglés Sessile Bioindicators Permanent Quadrats), para detectar posibles afecciones que puedan producirse en la zona litoral. Esta técnica permite alertar sobre incidencias de carácter local, como las derivadas de la contaminación del agua por emisarios urbanos de aguas residuales que las vierten deficientemente depuradas;  global, que se hacen patentes mediante la monitorización del cambio climático a partir de especies sensibles a la elevación de la temperatura; o bien motivadas por la intrusión de especies con potencial invasor.

En este estudio han demostrado la utilidad del uso de la metodología SBPQ (del inglés Sessile Bioindicators Permanent Quadrats) para detectar posibles afecciones que puedan producirse en la zona litoral.

La aplicación de la metodología SBPQ comienza con la selección de zonas con presencia de especies nativas sensibles que viven adheridas en su estado adulto sobre las rocas (sésiles), como corales y esponjas. Estas especies no tienen posibilidad de huida o desplazamiento si las condiciones del medio se deterioran, por lo que se utilizan como centinelas ambientales. Para ello, es necesario controlar con precisión la evolución en el tiempo de su presencia en enclaves específicos, de tal manera que si empiezan a desaparecer, eso significará que algo está ocurriendo. Esta detección temprana de impactos ambientales en el medio litoral permite a los investigadores localizar la fuente del mismo y, si es posible, corregirla cuando se observan los primeros signos de cambio.

Estas conclusiones son consecuencia de la recogida de datos durante diez años (2005-2014), lo que hace de este estudio uno de los más dilatados en el tiempo en el ámbito de los fondos pre-coralígenos y coralígenos. Las series temporales largas son clave para establecer tendencias y resolver muchas incógnitas de lo que acontece en los ecosistemas y de sus posibles cambios.  El estudio, publicado en la revista científica PloS One, pretendía confirmar la validez y utilidad del método SBPQ al centrarse en una serie histórica de diez años que pretendía testar.

Además, los investigadores han logrado confirmar la hipótesis de que en fondos muy estables y bioestructurados, de alta diversidad, las comunidades de fondos coralígenos son muy estables y no propenden a variar en el tiempo, salvo que se alteren por un factor ambiental que cambia en el sistema. Durante diez años no se registró ningún tipo de cambio en la presencia-ausencia de especies indicadoras monitorizadas ni de sus abundancias en superficies fijas monitorizadas, lo que significa que en ese periodo de tiempo no se ha producido ninguna alteración – al menos significativa- que conlleve efectos letales o de inadaptación en los organismos sensibles seleccionados de la biota autóctona.

Una investigación posterior, que también recurrió al método SBPQ, fue la que permitió la detección en 2015 del alga asiática invasora Rugulopteryx okamurae (aunque todavía no está declarada formalmente como tal) en el Estrecho de Gibraltar. Su presencia fue detectada por primera vez en la zona asociada a enclaves pre-coralígenos, de elevada estabilidad, estructuración espacial y biodiversidad asociada, muy sensibles a cambios ambientales en el sistema. En este caso, los investigadores del Laboratorio de Biología Marina de la US vincularon tentativamente esa alteración al calentamiento global, ya que la irrupción de la especie invasora se produjo en 2015, coincidiendo con el pico de temperatura más alto de las aguas superficiales de las costas andaluzas entre 2000 y 2017. Estas consideraciones se plasmaron en otro artículo reciente del equipo dirigido por el Dr. García Gómez en la revista científica Science of The Total Environment (STOTEN).

El Estrecho de Gibraltar es una zona especialmente interesante para probar la utilidad del método SBPQ, ya que presenta hábitats coralígenos en aguas prístinas, especialmente en el Parque Natural de Estrecho, con excelentes especies indicadoras, muy sensibles a cambios ambientales.

A partir de los resultados obtenidos, los investigadores insisten en la importancia de promover una red de monitorización de impactos ambientales en el medio litoral, de seguimiento de especies invasoras y de monitorización del calentamiento global en el Mediterráneo occidental. “Pero tal vez lo más importante de la metodología SBPQ es que se trata de una herramienta de participación social, que tiende la mano a los clubs y centros de buceo que se quieran implicar, bajo supervisión científica, en la vigilancia ambiental submarina de nuestros ecosistemas costeros”, destaca el profesor José Carlos García Gómez, director del Laboratorio de Biología Marina de la US. “Es una herramienta que pretende calar en la reciente corriente mundial de Ciencia Ciudadana (Citizen Science), implicada en la conservación de la naturaleza submarina”. Es una línea de investigación prometedora desarrollada desde la US, de transferencia de resultados de investigación y de innovación social en el ámbito de la biología marina.

El estudio se ha desarrollado gracias a la financiación de diversos proyectos europeos de la Red de Áreas Protegidas del Mediterráneo (Med-PAN) Nord, el RAC/SPA (Activity Centre for Special Protected Areas), la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía (ahora CAGPyDS), la Autoridad Portuaria de Sevilla (APS), la Fundación CEPSA y Red Eléctrica de España. Actualmente, la Autoridad Portuaria de Algeciras estudia implicarse también en estas investigaciones a largo plazo, en el entorno de sus infraestructuras portuarias (APBA).

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