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Todavía es posible descubrir nuevas especies de insectos, como lo ha demostrado un equipo de la Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC), en colaboración con el Centro de Rickettsiosis y Enfermedades Transmitidas por Artrópodos Vectores (CRETAV) del CIBIR en Logroño y la Universidad de Prešov (Eslovaquia).
Un estudio realizado por el IFAPA y la Universidad de Córdoba en el norte de la provincia utilizando datos meteorológicos y de sensores remotos pretende ofrecer información al sector para apoyar un pastoreo más eficiente. El resultado es una herramienta que permite generar curvas de producción del pasto en función de la disponibilidad de agua.
Un estudio liderado por personal investigador de la Estación Biológica de Doñana - CSIC muestra cómo los ánsares comunes (Anser anser) invernantes dispersan una gran cantidad de semillas de distintas especies de plantas en las marismas del Guadalquivir y su entorno.
Un equipo científico del Instituto de Investigación de Recursos Cinegéticos (IREC) y la Estación Biológica de Doñana (EBD), centros pertenecientes al CSIC, ha realizado un estudio que revela que las señales que emiten los pollos de las aves para pedir alimento no sólo son indicadores de hambre, sino que también reflejan su estado de salud.
Las políticas de mitigación para los bosques europeos requieren un enfoque sostenible a largo plazo, que supere el marco actual centrado en la monetización de carbono a corto plazo.
El aumento de la temperatura que está provocando el cambio climático está poniendo en peligro los ecosistemas lacustres del archipiélago de las Azores.
Un estudio en el que participan investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) y la Universidad Europea de Madrid (UEM), confirma el reciente proceso de colonización urbana del varano acuático o lagarto monitor acuático, Varanus salvator, en grandes ciudades del sudeste asiático como Kuala Lumpur o Bangkok.
Los datos recabados en una investigación recientemente publicada en la revista Nature npj Climate and Atmospheric Sciences confirman que las olas de calor de los veranos de 2022 y 2023 en el Mediterráneo occidental, que alcanzaron anomalías de temperatura de +3,6°C y +2,9°C respectivamente, superaron las variaciones climáticas naturales registradas en más de un milenio.