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Un equipo de investigación de la Universidad de Cádiz ha desarrollado un modelo matemático para estimar con mayor exactitud la cantidad de sedimento necesario para regenerar las costas. La propuesta permite ajustar mejor el volumen añadido al litoral, reduciendo costes y respetando la composición natural del ecosistema.
La presentación de esta publicación se enmarca en el compromiso de la Junta de Andalucía con la divulgación y el conocimiento social de las reservas de la biosfera, una figura impulsada por la UNESCO que promueve la conservación de la biodiversidad desde una visión integradora, en la que la protección del medio natural va de la mano del desarrollo social, cultural y económico de los territorios.
Un experimento con 61.000 semillas y plantaciones en el Valle del Guadalquivir indica que la fragmentación del paisaje frena la recolonización incluso cuando el hábitat es adecuado.
Un estudio internacional liderado por la Universidad de Cádiz demuestra el papel clave de aves como el zorzal común en la dispersión de plantas con fruto carnoso y en su respuesta al cambio climático.
La Universidad de Cádiz participa en esta investigación, publicada en Frontiers in Marine Science, que demuestra el impacto de distintos residuos plásticos sobre un organismo clave de los ecosistemas litorales.
Un estudio, publicado en ‘Oikos’, revela cómo el lince ibérico altera la dispersión de semillas y el reclutamiento de perales silvestres a través de complejas cascadas tróficas.
La investigación liderada por la Universidad de Cádiz indica que las masas densas de pino favorecen incendios más intensos y dificultan la recuperación del ecosistema. Este trabajo destaca la importancia de una gestión activa para crear paisajes más resilientes.
La investigación, liderada por Carmen Morales-Caselles, demuestra que los cauces secos actúan como reservorios de residuos agrícolas que, tras episodios de lluvia, pueden viajar más de 100 kilómetros hasta el fondo marino. Estos hallazgos, publicados en la prestigiosa revista iScience, suponen un avance clave para comprender el alcance real de la contaminación plástica marina, ya que la agricultura rara vez se contempla como una fuente relevante en las clasificaciones internacionales.