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Un estudio en el que participa la Universidad de Málaga demuestra que el lecho desecado del mar de Aral -situado en Asia Central, exactamente en la frontera entre Kazajistán (al norte) y Uzbekistán (al sur) es un componente clave del balance de carbono en este continente y una oportunidad de mitigación climática que ha pasado en gran medida desapercibida.
Un trabajo liderado por el Instituto de Agricultura Sostenible del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (IAS-CSIC) valida el uso del índice CWSI en dehesa y demuestra su potencial para comparar el estrés hídrico entre años, zonas y condiciones meteorológicas distintas. Con ello se mantiene su relevancia para la detección temprana de procesos de decaimiento como la Seca.
El proyecto COMBISTRESS, codirigido por la Universidad de Cádiz, estudia la respuesta de la dorada frente a distintos factores de estrés ambiental para mejorar el bienestar animal y la sostenibilidad de la producción acuícola.
Un estudio del Centro Andaluz de Biología del Desarrollo (CABD) analiza cómo dos moscas, 'Drosophila' y 'Episyrphus', separadas por 90 millones de años de evolución, utilizan la información de sus genomas para construir sus ojos, revelando las similitudes y diferencias causadas por la evolución.
Investigadores de la Universidad de Granada han colocado sensores en zonas verdes de Granada con el objetivo de identificar las especies que más contribuyen a ‘controlar’ el termómetro. Estos árboles son los mejores aliados urbanos para suavizar el calor extremo del verano y mejorar la calidad de vida.
Un estudio liderado por la Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC) concluye que la elevada mortalidad de lobos ibéricos, especialmente de los individuos que pertenecen a una manada, explica su estancamiento durante las últimas décadas. Reducir la mortalidad del lobo sería fundamental para la recuperación de una especie calificada por la UICN como “Vulnerable” en España y “En Peligro” en Portugal.
Un equipo científico liderado por la Universidad de Málaga ha demostrado por primera vez en una especie omnívora que incorporar la macroalga asiática en la comida para peces aumenta los niveles de omega 3, modifica la microbiota intestinal y activa mecanismos relacionados con la inmunidad y la adaptación celular. El estudio plantea una alternativa frente a la dependencia de harinas de pescado en la alimentación de piscifactorías.
Un investigador de la Universidad de Sevilla participa en esta nueva clasificación de los pangolines asiáticos, que proporciona una herramienta para rastrear el origen de las escamas incautadas y mejorar las estrategias de protección de estos animales, los mamíferos más traficados del mundo.