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La Asociación Madretierra (Málaga) coordina esta iniciativa para estudiar la incidencia de la temperatura en el género de la descendencia de esta especie. La iniciativa, apoyada por la Oficina Andaluza de Ciencia Ciudadana, ha censado la población de este reptil en Málaga para obtener conclusiones que ayuden a la toma de decisiones para la conservación de la biodiversidad local.
Un equipo de investigación de la Universidad de Málaga, perteneciente también al Instituto de Hortofruticultura Subtropical y Mediterránea ‘La Mayora’ (IHSM), ha demostrado que este sistema de manejo agrícola sostenible enriquece grupos específicos de microorganismos del suelo, particularmente bacterias, ayudando a las plantas a ‘plantar cara’ al cambio climático.
Un equipo de investigación liderado por la Universidad de Almería ha aprovechado las estrategias de supervivencia de un microorganismo que vive en terrenos áridos para desarrollar un extracto que aumenta hasta un 60 % la producción de cultivos como tomate y lechuga en condiciones de sequía o salinidad. La propuesta se presenta como una alternativa o complemento a los fertilizantes tradicionales.
Un estudio de la Universidad de Córdoba prueba que los suelos mediterráneos del sur de España pierden cualidades al superar los 40 grados y plantea estrategias para aumentar su capacidad de resistencia.
Investigadores de la Estación Experimental del Zaidín (EEZ-CSIC) y de la Universidad de Granada lideran estas iniciativas donde el alumnado censará especies y medirá el reciclaje de residuos en los patios escolares para trasladar luego un plan de acción a la ciudadanía.
Investigadores de la Universidad de Cádiz, a través del proyecto GYROVAGO, analizarán los cambios en los procesos físicos y dinámicos y su impacto en la capacidad del océano para absorber CO₂ y en las cadenas tróficas.
Investigadores de la Asociación de Educación Ambiental ‘El Bosque Animado’ (Málaga) lideran una red de ciencia ciudadana para establecer un sistema de vigilancia continuada de este anfibio localizado en la región. La iniciativa, apoyada por la Oficina Andaluza de Ciencia Ciudadana, actualizará la distribución local de la especie y sus amenazas e identificará charcas clave, en colaboración con la Universidad de Málaga, para generar una base científica sólida que oriente su gestión adaptativa frente al cambio climático.
Un equipo de investigación internacional en el que participa la Estación Experimental del Zaidín (EEZ-CSIC) ha confirmado que estos microorganismos asociadas a los cultivos pueden ser más eficaces cuando actúan en conjunto que por separado. Al interactuar entre sí, potencian sus efectos beneficiosos sobre las plantas. Este hallazgo abre la puerta a diseñar abonos biológicos que mejoren la productividad agrícola y reduzcan el uso de fertilizantes tradicionales.