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¿Qué oportunidades nos ofrece el huerto escolar como recurso didáctico?

Comienza el colegio y la actividad en los diferentes centros educativos. Se inician nuevos proyectos o se retoman aquellos que quedaron aparcados en el curso pasado. Son los huertos escolares una de esas propuestas que todos los cursos vuelve a reunir a profesorado, alumnado y familias en torno a la tierra y todo lo que depende de ella.

Son muchos los proyectos de huertos escolares existentes, algunos desarrollados de manera privada y otros a través de programas tutelados por entidades públicas. En cualquier caso, son diversas las ventajas y beneficios que nos aporta este tipo de recurso didáctico que más allá de la producción obtenida lo importante es la recolección de nuevos aprendizajes y conocimientos.

Ejemplo de uno de estos proyectos llevado a cabo hace algunos años es el realizado por el alumnado del IES Punta del Verde de Sevilla donde se evaluaron las consecuencias del aumento de temperatura en los cultivos aplicando el método científico. El conocimiento adquirido en esta iniciativa de ciencia ciudadana se plasmó en una exposición que se presentó a asociaciones vecinales. La comunidad educativa del centro, la Universidad Pablo de Olavide, el Ayuntamiento y la red de huertos urbanos de Sevilla se aliaron en esta iniciativa que se enmarcó dentro del programa ‘Andalucía, mejor con ciencia’, impulsado por la Fundación Descubre y financiado por la Consejería de Universidad, Investigación e Innovación de la Junta de Andalucía.

Alumnado trabajando en un huerto escolar.

A continuación, os ofrecemos una lista de ventajas que puede aportar este tipo de recurso al centro educativo:

  • Espacio para el aprendizaje y la experimentación in situ. Siempre serán mucho más potentes aquellas ideas que se trabajan con el recurso por delante. Por ejemplo: el estudio de las partes de una flor.
  • Acercar la naturaleza, sus ritmos y sus ciclos al centro educativo. Sobre todo en los colegios urbanos y con instalaciones dominadas por el cemento.
  • Un espacio donde aprender a tomar decisiones ¿Qué vamos a sembrar o plantar? ¿Cómo repartimos el trabajo? ¿Cómo resolver los problemas que nos encontramos?
  • Fomentar actitudes cooperativas a través del trabajo en equipo. El trabajo en equipo siempre obtiene mejores resultados.
  • Poner en práctica hábitos sostenibles. Por ejemplo a través de la reutilización de elementos y el uso eficiente del agua como recurso natural.
  • Trabajar desde la inclusividad y el respeto a los demás. Los huertos son para todas las personas.
  • Un lugar donde la imaginación y la creatividad son bienvenidas.
  • Son espacios para fomentar la diversión y las emociones como la sensación de investigar, el asombro ante la germinación de una semilla, la satisfacción de probar una fresa y descubrir nuevos sabores o texturas.
  • Trabajar por la igualdad de género.
  • Y sobre todo identificar al ser humano como parte de la naturaleza, aprendiendo a valorar al resto de seres vivos que nos rodean.

Todas las ventajas citadas anteriormente se pueden trabajar de manera transversal a través de cualquier asignatura. De manera concreta para cada materia, el huerto se puede relacionar con los objetivos curriculares específicos y así poder realizar actividades propias de cada asignatura: vocabulario de inglés, animación a la lectura, cálculo numérico, geometría, geografía, ciencias naturales, música, etc.

Por último, es importante también destacar la capacidad de este recurso didáctico como espacio abiertos al resto de la comunidad, o al menos potencialmente, donde los vecinos del barrio bien de manera particular o a través de asociaciones pueden participar o vincularse funcionando como nodos de participación ciudadana e intercambio de conocimientos.