¿Qué son los huertos escolares?

Si pensamos que los huertos escolares son simplemente espacios dedicados a la producción de verduras y hortalizas y que la diferencia con cualquier otro huerto es simplemente que se encuentran dentro de un recinto escolar estamos muy equivocados.

No es la producción el principal objetivo o mejor dicho el objetivo de un huerto escolar, existen por delante otras muchos aspectos que se pueden “recolectar” en un huerto gestionado desde el interior de un centro educativo ¿Cuáles? Pues la respuesta es TODO, es decir, cualquier temática o materia puede ser trabajada utilizando el huerto como recurso didáctico, eso sí, necesitaremos un poquito de imaginación y creatividad. Asignaturas clásicas como matemáticas, lengua, inglés, ciencias naturales e incluso temas como la inclusividad, la igualdad de género, valores como la responsabilidad, el respeto, el consumo responsable y explotación de los recursos naturales, etc. son algunos de los ejes de multitud de actividades que pueden ser diseñadas utilizando el huerto.

Trabajar los cálculos matemáticos en infantil contando los guisantes que se pueden sacar de la vaina o convertir el huerto en un laboratorio para estudiar los efectos del cambio climático con grupos de bachillerato son ejemplos del rango de acción de los huertos escolares.

La existencia de este recurso en los centros educativos de ámbito rural quizás no sea tan novedosa para el alumnado pues normalmente en las familias suelen tener una relación directa con el elemento huerto y también puede ser que presenten una mayor cercanía a los espacios naturales pero en cualquier caso lo que nos interesa en definitiva del huerto es su uso como escusa para trabajar determinadas ideas y conceptos. Sin embargo, en los centros educativos urbanos, donde la arquitectura además está basada en la proliferación de espacios cementados, los huertos escolares se convierten en el único espacio verde donde se puede observar la naturaleza en estado más puro. Y es que la naturaleza llama  a la naturaleza. El huerto funciona como reclamo para multitud de insectos, aves, pequeños reptiles, etc. que poco apoco van colonizando el espacio.

Pero si los centros educativos presentan superficies excesivamente cementadas… ¿Dónde colocamos el huerto? Pues existen diferentes posibilidades y alternativas que funcionan igual de bien que los huertos sobre el suelo. Por ejemplo:
– Las mesas de cultivo.- Son cajones de aproximadamente 1 metro cuadrado de superficie y una profundidad de 30 cm dispuestos sobre patas o un soporte. Esto permite trabajar de la misma manera que con un huerto al uso.
– Los huertos verticales.- Son otra manera de generar espacios para el cultivo disponiendo las verduras y hortalizas sobre múltiples estructuras verticales siendo especialmente interesante para aquellos espacios muy limitados en cuanto a dimensiones.


Otra de las ventajas, es que se adaptan a cualquier intervalo de edad, por lo que se convierten en espacios para el encuentro entre diferentes generaciones y lugar donde compartir experiencias.

También existen multitud de proyectos que ayudan a programar las actividades y a poder incluirlos en el proyecto de centro de la escuela. Por ejemplo, en Andalucía dentro del Programa Aldea de la Consejería de Educación y Deporte existe el Proyecto Ecohuerto donde se proporcionan los recursos necesarios para la instalación de este tipo de iniciativa en los centros educativos.

Para saber más: Un proyecto convierte un huerto escolar en un laboratorio para medir los efectos del cambio climático.