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Un equipo del Instituto de Ciencias Marinas de Andalucía (ICMAN) del centro del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en Cádiz, en colaboración con investigadores de la Universidad de Bangor de Reino Unido y del Museo de Historia Natural de Israel, revela que esta área es especialmente vulnerable a las invasiones procedentes del Mar Mediterráneo y de la costa oeste africana, en este último caso acentuadas por el calentamiento global. Estas especies introducidas pueden volverse invasoras en el nuevo entorno, causando impactos económicos y ecológicos tan importantes que despiertan la preocupación de los pescadores.
Se conoce como claros de bosque o gaps a pequeñas brechas dentro de un bosque. Pueden ser generados de manera artificial (por ejemplo, por inclemencias del tiempo, como una nevada, viento o un rayo de una tormenta que tira un árbol y crea un abierto entre una masa continua de árboles) o de manera artificial (por una tala o una entresaca de madera).
La Organización Mundial de la Salud advierte de que la contaminación atmosférica es altamente perjudicial para la salud humana. Entre los posibles efectos adversos que provoca la polución se encuentra el riesgo de padecer enfermedades respiratorias agudas como asma, neumonía o cáncer de pulmón.
Un equipo multidisciplinar de investigadores, coordinado por la Universidad de Granada y en el que participa la Universidad Pablo de Olavide y la Estación Experimental de Zonas Áridas (CSIC), describe por primera vez en una especie este curioso fenómeno, denominado plasticidad fenotípica y que se produce debido a la capacidad de un genotipo de producir diferentes fenotipos en respuesta a cambios en el ambiente. En concreto, las altas temperaturas y las mayores horas de luz del verano desencadenan cambios en la expresión de más de 625 genes de esta planta, que hacen que comience a producir flores radicalmente diferentes: donde en primavera eran grandes y con forma de cruz, en verano son pequeñas y redondeadas; donde antes eran de color lila y reflejaban los rayos ultravioleta, ahora son blancas y absorben estos rayos.
El Espacio Natural Sierra de las Nieves –con cerca de 30.000 hectáreas localizadas en la Serranía de Ronda- encara su recta final para convertirse en Parque Nacional, tras terminar la consulta pública del anteproyecto. Investigadores del Área de Botánica de la Universidad de Málaga llevan cerca de un año estudiando la diversidad vegetal del parque para realizar un análisis completo de su flora y vegetación, fruto de un convenio entre la Universidad de Málaga y la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio de la Junta de Andalucía.
Investigadores del CRAG e IRTA demuestran que la simbiosis con hongos micorrizas arbusculares hace que las plantas de arroz sean más productivas y resistentes a las enfermedades, allanando el camino para una agricultura más verde.
La frugivoría es un proceso de vital importancia para la dispersión de muchas plantas, pero las interacciones de dispersión entre plantas y animales no frugívoros, como las aves acuáticas, están poco estudiadas.
Los daños que provoca un incendio forestal son profundos y la restauración de los ecosistemas afectados es enormemente compleja. Un equipo en el que participan investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC), lleva años estudiando cómo recuperar la materia orgánica del suelo, sustento de la vida, tras el impacto del fuego.