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Hoy, 24 de octubre, se conmemora el Día Internacional contra el Cambio Climático, una fecha para concienciar a la población sobre esta realidad que afecta a día de hoy a todo el planeta. Una variación a largo plazo del clima global capaz de afectar a la salud humana, al cultivo de alimentos, a la pérdida de biodiversidad... y, en definitiva, a nuestra actual forma de vida. En Andalucía, la comunidad científica lleva años estudiando cómo combatir este fenómeno y propone herramientas para frenar sus consecuencias.
Este abeto endémico de Andalucía, reliquia de la era Terciaria, está amenazado por el incremento de las temperaturas, la mayor duración e intensidad de las sequías y las olas de calor extremo. Una investigación liderada por las universidades Pablo de Olavide y Complutense de Madrid demuestra que algunos ejemplares de zonas muy afectadas por la sequía sobreviven contra todo pronóstico gracias a su genética.
Una investigación en la que participa el Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología de Sevilla (IRNAS/CSIC) identifica las zonas áridas del planeta sujetas a cambios bruscos de productividad. La investigación destaca que la presencia humana puede impedir la rápida recuperación de la vegetación en las tierras secas, lo que hace que los ecosistemas de estas zonas sean menos resistentes.
Un estudio liderado por el Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología (IRNAS) del Consejo Superior de Investigaciones Científicas identifica los puntos de máxima prioridad para la conservación en los trópicos, el norte de Europa y América, y Asia. El trabajo incluye más de 10.000 observaciones de biodiversidad e indicadores de servicios ecosistémicos en 615 muestras de suelo de todos los continentes.
Un estudio con participación de la Estación Biológica de Doñana (EBD) muestra que la presencia de hongos patógenos oportunistas en lesiones localizadas en la cavidad oral de los pollos de milano negro, Milvus migrans, se incrementa cuanto más degradado esté el hábitat en el que se desarrollan en los nidos. El estudio, realizado en el Parque Regional del Sureste de Madrid, donde los milanos anidan cerca de los ríos Manzanares y Jarama, y en el parque Nacional de Doñana, tiene aplicaciones en conservación ya que el nivel de afección y las especies de hongos detectadas en las aves pueden emplearse como indicadores del grado del deterioro de un hábitat.
Los efectos del cambio climático han sido documentados en multitud de plantas y animales, pero un grupo de especies en concreto, las mariposas, ha sido uno de los mejor estudiados.
Varios centros del Consejo Superior de Investigaciones Científicas han analizado los hongos presentes en lesiones de la cavidad oral de pollos de estas aves en la Comunidad de Madrid y en Doñana. Conocer su incidencia puede servir como indicador de la salud de las mismas y del estado conservación de su hábitat.
Un trabajo liderado por el Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología (IRNAS-CSIC), del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), publica la primera estimación global de puntos calientes para la conservación de la naturaleza del suelo.