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El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Autoridad Portuaria de Sevilla (APS) han censado un total de 52 especies de aves acuáticas en los vaciaderos terrestres del Puerto hispalense. Las especies han utilizado estos espacios como zonas de refugio, alimentación y reproducción, una vez han sido adaptados tras la campaña 2019 para el mantenimiento de la canal de navegación.
Las nuevas especies pertenecen a un género de ardillas ('Sundasciurus') endémico de la región de Sonda (Malasia e Indonesia) y Filipinas. La reducida área de distribución de una de las nuevas especies ('Sundasciurus natunensis') implica una gran vulnerabilidad, indicando que su supervivencia podría estar altamente amenazada.
Conocida popularmente como ‘morra’, su nombre científico es 'Cynara tournefortii', una especie incluida en la Lista Roja de la Flora Vascular Española y que forma parte de un grupo de cinco plantas amenazadas con el que ha estado investigando el Real Jardín Botánico del CSIC. La última vez que se redescubrió este endemismo en el campo fue en la provincia de Sevilla en el año 2016. El trabajo con esta especie se inició en 2010 con el estudio de dos poblaciones, una cerca de la playa de Bolonia y otra en Alcalá de los Gazules, ambas en la provincia de Cádiz.
Un estudio realizado por la Universidad de Sevilla y en el que también ha participado la Estación Biológica de Doñana ha podido observar los nichos ecológicos de las diferentes especies, un trabajo que permite a los investigadores conocer la evolución de estas y predecir acontecimientos. Según los expertos, los anfibios son un grupo animal especialmente vulnerable frente al cambio climático y sirven como modelos para probar cómo el clima y las adaptaciones locales intervienen en la distribución geográfica de las especies.
Un estudio internacional formado por expertos de 13 países de África, Asia, Australasia, Europa, Norteamérica y Sudamérica, en el que participa la Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC) en Sevilla, asegura que la pandemia del coronavirus vivida en la actualidad es un caso ilustrativo brutal de la expansión e impacto de un organismo exótico. Las especies exóticas son plantas, animales y microbios introducidos por la acción humana, de forma accidental o intencionada, en un área en la que de forma natural no llegarían.
Un estudio de la Universidad de Sevilla discute la idea de que este fenómeno se deba a la llegada de las lluvias, como se creía hasta el momento, y destaca la influencia de diversos factores entre los que el más importante son las horas de sol. Utilizando datos obtenidos por satélites, han realizado un análisis sistemático de la relación entre la fenología de la vegetación (es decir, la fecha en la que se producen los cambios de estaciones) y factores ambientales.
El protocolo para la gestión adaptativa de los vaciaderos ha sido elaborado por la Estación Biológica de Doñana del Consejo Superior de Investigaciones Científicas en colaboración con la Autoridad Portuaria de Sevilla. El Puerto de Sevilla es el primero de toda España que concilia la gestión de los sedimentos de los dragados de mantenimiento con la creación de un hábitat que favorece la diversidad de aves acuáticas. Del total de aves registrado, cuatro especies están en peligro de extinción: el porrón pardo, la cerceta pardilla, la garcilla cangrejera y la focha moruna; y una es vulnerable, el águila pescadora
El método SBPQ se basa en el estudio de la evolución de ciertas especies marinas con potencial bioindicador para detectar cambios que puedan indicar alteraciones en el entorno. Esta técnica permite alertar sobre incidencias de carácter local, como las derivadas de la contaminación del agua por emisarios urbanos de aguas residuales que las vierten deficientemente depuradas; global, que se hacen patentes mediante la monitorización del cambio climático a partir de especies sensibles a la elevación de la temperatura; o bien motivadas por la intrusión de especies con potencial invasor.