Fotografía ilustrativa del artículo
| 02 Sep 2020

Demuestran que el veneno de la hormiga argentina tiene efectos negativos sobre algunos anfibios de Doñana

Fuente: CSIC Andalucía

Un equipo internacional liderado por la Estación Biológica de Doñana (EBD), centro del Consejo Superior de investigaciones Científicas (CSIC) en Sevilla, ha realizado observaciones de campo en Doñana y demostraron que estas hormigas causaban la muerte a los anfibios juveniles que encontraban en su camino empleando su veneno por contacto. Más de 800 especies de anfibios terrestres conviven con esta especie de hormiga, cuyo rango nativo es la cuenca del Paraná (Argentina, Brasil, Uruguay), y ha invadido todo el mundo, principalmente las regiones de clima mediterráneo.

Un equipo internacional liderado por científicos de la Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC), un centro del Consejo Superior de investigaciones Científicas (CSIC) en Sevilla, ha demostrado que el veneno de la hormiga argentina tiene efectos negativos muy potentes sobre algunos anfibios de Doñana, llegando incluso a ser letal para ellos. La investigación aparece publicada en la revista Conservation Biology.

La hormiga argentina emplea veneno para atacar a los anfibios juveniles./ EBD-CSIC

Esta especie de hormiga, cuyo rango nativo es la cuenca del Paraná (Argentina, Brasil, Uruguay), ha invadido todo el mundo, principalmente las regiones de clima mediterráneo. A diferencia de otras grandes hormigas invasoras, no tiene un aguijón funcional, por lo que su empleo del veneno es por contacto. “Observaciones de campo en Doñana han demostrado que estas hormigas causaban la muerte a los ejemplares de anfibios juveniles que encontraban a su paso”, indica el investigador del CSIC Xim Cerdá.

Un estudio de laboratorio posterior reveló que la toxina que contiene el veneno de esta especie de hormiga invasora, denominada iridomirmecina, era utilizada para atacar a los anfibios rociándola sobre la piel permeable de los juveniles y provocando su parálisis.

“Después de su absorción a través de la piel, la iridomirmecina se acumulaba en el cerebro, los riñones y el tejido hepático, pudiendo resultar mortal según la dosis recibida y el tamaño del anfibio”, destaca Elena Angulo, otra de las participantes en el estudio, que en la actualidad trabaja en la Universidad Paris-Saclay (Francia).

Los anfibios más vulnerables

Los anfibios más vulnerables ante el veneno de la hormiga argentina son los sapos de espuelas y el sapo corredor. Aunque las obreras de hormiga argentina son de pequeño tamaño, ya que pesan menos de medio miligramo, harían falta entre 2 y 20 de ellas para acabar con los juveniles de estos sapos. Por otra parte, la hormiga nativa de la región, Tapinoma nigerrimum, no tiene ningún efecto negativo sobre los anfibios, ya que, aunque también posee iridomirmecina en su organismo, se encuentra en una cantidad cinco veces menor que en la hormiga argentina.

Para determinar el potencial alcance mundial de esta nueva amenaza con la que se enfrentan los anfibios, los investigadores estimaron el número de especies de anfibios terrestres cuya distribución se superpone con la de la hormiga argentina: son más de 800 especies de anfibios terrestres (y de ellas un 6% están clasificadas como amenazadas por la UICN) que conviven con la hormiga argentina en todo el mundo.

Últimas noticias

Dos proyectos de ciencia ciudadana evalúan la biodiversidad y la calidad del suelo en centros educativos de Granada

Investigadores de la Estación Experimental del Zaidín (EEZ-CSIC) y de la Universidad de Granada lideran estas iniciativas donde el alumnado censará especies y medirá el reciclaje de residuos en los patios escolares para trasladar luego un plan de acción a la ciudadanía.

Sigue leyendo

¿Cómo está transformando el calentamiento global las aguas y la vida oceánica del Atlántico Noreste?

Investigadores de la Universidad de Cádiz, a través del proyecto GYROVAGO, analizarán los cambios en los procesos físicos y dinámicos y su impacto en la capacidad del océano para absorber CO₂ y en las cadenas tróficas.

Sigue leyendo

Ir al contenido