Identifican los factores ambientales, ecológicos y sociales que impulsan la transmisión del virus del Nilo Occidental
Investigadores del Instituto de Investigación Biosanitaria ibs.GRANADA y de la Universidad de Granada han participado en el análisis más completo realizado hasta la fecha sobre los factores que influyen en la transmisión del virus del Nilo Occidental, una enfermedad emergente transmitida por mosquitos que sigue extendiéndose por zonas templadas, especialmente en Europa. El estudio es una revisión que integra 23 revisiones sistemáticas y metaanálisis y examina más de 1.900 estudios para identificar los determinantes ambientales, ecológicos e individuales que impulsan la circulación del virus.
Investigadores del Instituto de Investigación Biosanitaria ibs.GRANADA y de la Universidad de Granada han participado en el análisis más completo realizado hasta la fecha sobre los factores que influyen en la transmisión del virus del Nilo Occidental, una enfermedad emergente transmitida por mosquitos que sigue extendiéndose por zonas templadas, especialmente en Europa. El estudio, publicado en la revista One Health, es una revisión que integra 23 revisiones sistemáticas y metaanálisis y examina más de 1.900 estudios para identificar los determinantes ambientales, ecológicos e individuales que impulsan la circulación del virus.
El estudio se enmarca en el proyecto Off-Oceans for Future, liderado por la Facultad de Física de la Universidad Complutense de Madrid, y desarrollado en colaboración con investigadores del ibs.GRANADA, el CSIC–Doñana, la Escuela Andaluza de Salud Pública y la Universidad

Una revisión exhaustiva de más de 1.900 estudios revela cómo el clima, el uso del territorio y las desigualdades sociales condicionan la expansión del virus en Europa y el resto del mundo.
de Granada. Esta alianza multidisciplinar, que reúne experiencia en física, ciencias de la Tierra, ecología, biología de la conservación, economía de la salud y salud pública, ha permitido combinar enfoques y metodologías complementarias para analizar la transmisión del virus del Nilo Occidental desde una perspectiva integral que conecta procesos ambientales, ecológicos y sociales con implicaciones directas para la salud humana.
Los resultados muestran que el aumento de las temperaturas, especialmente en primavera y verano, favorecen tanto la proliferación de mosquitos Culex como la replicación del virus en su interior, un proceso que se intensifica tras inviernos más cálidos. El análisis indica que fenómenos extremos como sequías o precipitaciones intensas modifican las dinámicas del ecosistema, generando entornos propicios para la reproducción de mosquitos y concentrando a las aves, reservorios naturales del virus, alrededor de zonas húmedas, lo que incrementa la probabilidad de transmisión a humanos cuando los vectores buscan nuevas fuentes de alimento. Asimismo, los cambios en el uso del suelo, incluidos la urbanización, la intensificación agrícola o la degradación de ecosistemas, están estrechamente relacionados con la densidad de mosquitos y la circulación del virus, con mayor riesgo observado en áreas de regadío, humedales y entornos urbanos con infraestructuras deterioradas.
El estudio destaca que los factores socioeconómicos desempeñan un papel esencial en la vulnerabilidad frente a esta enfermedad. La menor disponibilidad de recursos, la falta de formación o la escasa percepción del riesgo influyen en la adopción de prácticas preventivas, lo que se traduce en mayor exposición al mosquito vector. Determinados colectivos profesionales como personal agrícola, veterinario, militar o de laboratorio, muestran además una mayor probabilidad de infección debido a su actividad al aire libre o al contacto con animales potencialmente infectados.
Para la autora principal del estudio, Dra. Clara Bermúdez-Tamayo, investigadora responsable del grupo E09-Innovación y equidad en servicios sanitarios y políticas de salud del ibs.GRANADA, profesora de la Universidad de Granada y de la Escuela Andaluza de Salud Pública, “comprender cómo interactúan el clima, el territorio, los ecosistemas y las condiciones sociales es fundamental para anticipar brotes y reforzar los sistemas de vigilancia. La evidencia demuestra que el enfoque One Health no es solo recomendable: es imprescindible para proteger la salud de la población ante enfermedades transmitidas por vectores como el virus del Nilo Occidental”.
Los autores subrayan la necesidad de desarrollar estrategias integradas de prevención y control que incorporen información ambiental, vigilancia veterinaria y epidemiológica, así como acciones formativas y de sensibilización dirigidas a la ciudadanía y a los grupos con mayor riesgo de exposición. El trabajo señala también la urgencia de contar con estudios longitudinales que permitan comprender mejor los efectos del cambio climático y la transformación del paisaje sobre la transmisión del virus y otros patógenos emergentes.
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