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| 10 Feb 2026

Impulsan la restauración de arrecifes de coral, praderas sumergidas y manglares

El Grupo SociECOs, liderado por el catedrático de la Universidad de Almería Antonio J. Castro, participa en un proyecto internacional llamado SeaSTRONG, que mapea la conectividad espacial de estos ecosistemas en Islas Seychelles, Belice y Fiyi para preservar importantes beneficios al bienestar humano, entre otros, protección costera, seguridad alimentaria o medios de vida.

El Grupo de Investigación Sostenibilidad, Resiliencia y Gobernanza de Sistemas Socio-Ecológicos (SociECOS) de la Universidad de Almería participa en el importante proyecto internacional de conservación marina SeaSTRONG. Como título extenso tiene ‘Más fuertes juntos: el papel de la conectividad en la protección del funcionamiento de los ecosistemas costeros frente al cambio global’. Está destinado a impulsar la restauración de arrecifes de coral, praderas sumergidas y manglares en las Islas Seychelles, Fiyi y Belice. Según ha explicado el catedrático de Ecología Antonio J. Castro, que lidera el grupo, la misión es “mapear la conectividad espacial” de estos ecosistemas “con el objetivo de analizar las mejores estrategias de restauración marina”.

Ha explicado la necesidad de este enfoque precisando que “las estrategias de conservación aisladas, que ignoran la conectividad entre ecosistemas y el papel de las comunidades locales e indígenas, tienen pocas probabilidades de éxito”. Por ello, resulta esencial “comprender cómo manglares, praderas sumergidas, arrecifes y sociedades humanas funcionan como un sistema interconectado”. De hecho, la situación de partida es la de que estos espacios naturales están actualmente “bajo una presión sin precedentes debido al calentamiento global y a múltiples impactos locales”. Yendo más allá en su aseveración, ha advertido de que “la degradación de estos ecosistemas costeros no solo amenaza la biodiversidad, sino también el bienestar humano, ya que protegen las costas, sostienen la pesca, capturan carbono y garantizan medios de vida para millones de personas”.

En esa línea, el proyecto en el que participa la Universidad de Almería pretende “asegurar que los beneficios de estos ecosistemas marinos a la sociedad sean preservados”. Los bosques de manglar, las praderas de fanerógamas marinas y los arrecifes de coral “proporcionan múltiples beneficios esenciales para las personas, conocidos como servicios ecosistémicos, que son clave para el bienestar humano y el desarrollo sostenible”. Ha comenzado su enumeración con “la protección costera”, puesto que “actúan como barreras naturales frente a tormentas, huracanes, oleaje y erosión, reducen la fuerza de las olas y ayudan a prevenir inundaciones, protegiendo infraestructuras y comunidades costeras”.

Ha hablado igualmente de “seguridad alimentaria”, ya que “sostienen la pesca artesanal e industrial; son zonas de reproducción, refugio y crecimiento para peces, crustáceos y moluscos que forman parte de la dieta de millones de personas”. Ha seguido por los “medios de vida y economía”, refiriéndose a que “generan empleo e ingresos a través de la pesca, el turismo, con buceo, snorkel o ecoturismo, y actividades recreativas, especialmente en comunidades costeras e insulares”. También es determinante el beneficio de “captura de carbono y regulación climática”, detallando que “absorben y almacenan grandes cantidades de carbono azul, y de ese modo contribuyen a mitigar el cambio climático”.

Castro ha añadido la “calidad del agua”, porque “filtran contaminantes, sedimentos y nutrientes, mejorando la transparencia y la salud del agua costera”, la “biodiversidad” y los “recursos genéticos”, porque “albergan una enorme diversidad de especies, de las que muchas tienen potencial farmacéutico y biotecnológico”, y los “beneficios culturales y sociales”, dado su “alto valor tanto cultural, como espiritual y educativo para comunidades locales e indígenas, fortaleciendo la identidad y conocimiento tradicional”. En conjunto, “estos ecosistemas no solo sostienen la vida marina, sino que son fundamentales para la seguridad, la economía, la salud ambiental y la resiliencia de las sociedades humanas”.

A su juicio, “aunque frenar el calentamiento oceánico es un reto global complejo, es urgente impulsar soluciones basadas en la ciencia que permitan su recuperación”. En este contexto surge SeaSTRONG, “un proyecto que trabajará en Belice, Fiyi y Seychelles para mapear la conectividad espacial, analizar las relaciones entre personas y ecosistemas, y evaluar cómo estos paisajes marinos actúan como metaecosistemas capaces de mantener servicios clave”. Así, “a través de modelos abiertos, proyecciones climáticas y evaluación de estrategias de restauración, SeaSTRONG busca transformar el conocimiento científico en herramientas prácticas para la toma de decisiones, alineadas con las necesidades locales y con los principales marcos internacionales de conservación”. Su objetivo final es claro: “Fortalecer la resiliencia de los océanos y asegurar un futuro sostenible para las comunidades costeras”.

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