Seguimiento de los progresos relativos a los indicadores de los ODS relacionados con la alimentación y la agricultura correspondientes a 2020

En septiembre de 2019, en el foro político de alto nivel sobre el desarrollo sostenible, se señaló que el mundo no estaba en vías de cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

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Fuente: FAO

En septiembre de 2019, en el foro político de alto nivel sobre el desarrollo sostenible, se señaló que el mundo no estaba en vías de cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Esto secundó la principal conclusión de la primera edición de este informe, publicada en julio de 2019, de que el mundo no alcanzaría la mayoría de las metas de los ODS relacionadas con la alimentación y la agricultura para 2030.

La situación no cambió significativamente en 2020, que marcó la cuenta atrás de 10 años hasta la fecha límite de la Agenda 2030. Según los últimos datos incluidos en el presente informe, recopilados antes de la pandemia de la enfermedad por coronavirus (COVID-19), los progresos siguen siendo insuficientes en el ámbito de la alimentación y la agricultura, y el mundo no se encuentra en vías de alcanzar las metas pertinentes para 2030.

Actualmente, debido a la COVID-19, una crisis sanitaria, económica y social sin precedentes está amenazando vidas y medios de subsistencia, haciendo incluso más difícil el logro de estas metas.

Las estimaciones de 2019 más recientes muestran que, antes de la pandemia, cerca de 690 millones de personas padecían hambre, es decir, el 8,9 % de la población mundial, lo cual supone un aumento de unos 10 millones de personas en un año y de unos 60 millones en cinco años. A nivel mundial, la inseguridad alimentaria moderada o grave aumentó entre 2015 y 2019 y actualmente se estima que afecta a un 25,9 % de la población mundial (alrededor de 2 000 millones de personas). De estas personas, las mujeres tienen más probabilidades que los hombres de padecer inseguridad alimentaria moderada o grave.

De media, la productividad y los ingresos de los pequeños productores son sistemáticamente más bajos que los de los productores de alimentos a mayor escala. Durante el último decenio, el gasto público en agricultura ha permanecido prácticamente igual en comparación con el porcentaje que representa la agricultura en el producto interno bruto (PIB) mundial, situado en niveles notablemente más bajos a principios de los años 2000.

El porcentaje de países con una volatilidad de los precios de los alimentos general elevada descendió en 2017-18, pero más de un cuarto siguieron viéndose afectados por ella.

Solo una parte (el 1,3 %) de las 7 600 razas de ganado, aproximadamente, que existen en el mundo cuenta con material suficiente almacenado para permitir su restauración en caso de extinción, lo cual resulta insuficiente dado que el 73 % del ganado local evaluado está en riesgo de extinción.

A pesar del incremento notificado en las existencias mundiales de recursos fitogenéticos para la alimentación y la agricultura (RFAA), de 4,21 millones en 2005 a 5,43 millones en 2019, los esfuerzos por garantizar la diversidad de cultivos siguen siendo insuficientes, especialmente en lo que respecta a las especies silvestres afines a las plantas cultivadas y a las especies de cultivos infrautilizadas.

Las desigualdades de género en los derechos sobre la tierra son generalizadas: en nueve de cada 10 países evaluados, el número de mujeres con derechos de propiedad o control sobre los terrenos agrícolas es relativamente inferior al número de hombres con este tipo de derechos. El grado de garantía de la igualdad de derechos de las mujeres sobre la tierra en los marcos jurídicos oscila entre muy bajo y medio en más del 60 % de los países evaluados.

Aunque el estrés por falta de agua se mantiene en un valor seguro del 17 % a nivel mundial, existen regiones como Asia central y meridional y África septentrional que registran niveles muy elevados de estrés por falta de agua, situados por encima del 70 %.

Aunque todavía no es posible estimar el porcentaje de desperdicio de alimentos en la fase de la venta minorista y el consumo, el porcentaje de alimentos perdidos tras la cosecha en la explotación y en las etapas de transporte, almacenamiento y elaboración se sitúa en un 13,8 % a nivel mundial, es decir, más de 400 000 millones de USD al año.

La mayoría de los países han realizado progresos generales considerables en la aplicación de instrumentos internacionales para combatir la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada (INDNR) y respaldar la pesca artesanal. Sin embargo, la proporción de poblaciones de peces que se encuentran dentro de los límites de la sostenibilidad biológica ha seguido disminuyendo, pasando del 90 % registrado en 1974 al 65,8 % notificado en 2017, es decir, 1,1 puntos porcentuales menos que en 2015.

La superficie forestal mundial sigue disminuyendo, aunque a un ritmo ligeramente más lento que el registrado en decenios anteriores. La proporción de superficie forestal disminuyó del 31,9 % de la superficie total en el año 2000 al 31,2 % en el año 2020, una pérdida neta de casi 100 millones de hectáreas de bosques a nivel mundial.

A pesar de la pérdida general de bosques, el mundo ha realizado algunos progresos en relación con la gestión forestal sostenible. La biomasa forestal por encima del suelo por hectárea, la proporción de superficie forestal en áreas protegidas y sometida a planes de gestión a largo plazo, así como la superficie forestal certificada aumentaron o permanecieron estables a nivel mundial y en la mayoría de las regiones del mundo.

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