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| 07 Abr 2026

¿Cómo se generan enfermedades sanguíneas? Un estudio utiliza embriones de tiburones como modelo para estudiarlo

Este estudio realizado por el departamento de Biología Animal de la Facultad de Ciencias la Universidad de Málaga se enmarca en la línea de investigación del grupo liderado por el profesor Juan Pascual Anaya centrado en comprender el origen evolutivo de estructuras novedosas en metazoos, con especial énfasis en vertebrados. 

La Universidad de Málaga ha firmado un acuerdo de colaboración con Sea Life Benalmádena para impulsar un novedoso estudio en embriones de elasmobranquios, es decir de tiburones, con el objetivo de conocer la evolución y formación de la sangre, para poder investigar en profundidad cómo se generan algunas enfermedades sanguíneas, y así, entenderlas mejor y afrontar su posible cura, como podría ser el caso de tratamientos para la leucemia.

En concreto, el estudio ha sido impulsado por el Departamento de Biología Animal de la Facultad de Ciencias y este proyecto se enmarca en la línea de investigación del grupo liderado por el profesor Juan Pascual Anaya centrado en comprender el origen evolutivo de estructuras novedosas en metazoos, con especial énfasis en vertebrados. En este contexto, los embriones de elasmobranquios, tiburones, constituyen un modelo experimental clave para abordar preguntas fundamentales sobre el origen evolutivo de estas estructuras.

El investigador del Departamento de Biología Animal Juan Pascual Anaya liderará este proyecto.

El uso de embriones de elasmobranquios en Sea Life Benalmádena -en particular la pintarroja (Scyliorhinus canicula), el alitán (Scyliorhinus stellaris) y tiburón bambú (Chiloscyllium punctatum)- permitirá analizar directamente la estructura, organización y potencial funcional de la aorta dorsal durante el desarrollo, así como evaluar su posible implicación en la generación de células madre sanguíneas. Para ello, se emplearán técnicas de biología molecular y de desarrollo, incluyendo análisis de expresión génica y caracterización celular en distintas etapas embrionarias. Este enfoque permitirá establecer comparaciones rigurosas con los mecanismos descritos en otros vertebrados.

“Con este estudio se contribuiría a redefinir los modelos actuales sobre el origen de nuestro sistema sanguíneo y a comprender mejor los cambios genómicos y del desarrollo que dieron lugar a esta innovación biológica”, explica el investigador de la UMA, que añade que gracias a este trabajo se permitirá, asimismo, integrar datos de desarrollo, genética y evolución para abordar una de las preguntas fundamentales no solo de la biología -cómo surgen nuevas estructuras y funciones a lo largo de la evolución-, sino también de biomedicina regenerativa, con especial importancia en el descubrimiento de nuevas vías que nos permitan entender mejor enfermedades sanguíneas, como pueden serlo los distintos tipos de leucemia, entre otras.

El uso de embriones de elasmobranquios en Sea Life Benalmádena permitirá analizar directamente la estructura, organización y potencial funcional de la aorta dorsal durante el desarrollo, así como evaluar su posible implicación en la generación de células madre sanguíneas.

El acuerdo de colaboración entre Sea Life y la UMA tendrá un periodo de 5 años, que podrá ser ampliado, para complementar el estudio en el caso de que fuera necesario.

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