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Conocida popularmente como ‘morra’, su nombre científico es 'Cynara tournefortii', una especie incluida en la Lista Roja de la Flora Vascular Española y que forma parte de un grupo de cinco plantas amenazadas con el que ha estado investigando el Real Jardín Botánico del CSIC. La última vez que se redescubrió este endemismo en el campo fue en la provincia de Sevilla en el año 2016. El trabajo con esta especie se inició en 2010 con el estudio de dos poblaciones, una cerca de la playa de Bolonia y otra en Alcalá de los Gazules, ambas en la provincia de Cádiz.
Un estudio realizado por la Universidad de Sevilla y en el que también ha participado la Estación Biológica de Doñana ha podido observar los nichos ecológicos de las diferentes especies, un trabajo que permite a los investigadores conocer la evolución de estas y predecir acontecimientos. Según los expertos, los anfibios son un grupo animal especialmente vulnerable frente al cambio climático y sirven como modelos para probar cómo el clima y las adaptaciones locales intervienen en la distribución geográfica de las especies.
Un grupo de investigación del Instituto de Ciencias Marinas de Andalucía (ICMAN) del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y de la Universidad de Cádiz alerta de que estos crustáceos huyen de los componentes de los factores de protección de rayos ultravioleta a entornos más limpios con los correspondientes cambios que estos desplazamientos provocan en el ecosistema.
Un nuevo trabajo, realizado por científicos de la Universidad de Málaga y el Instituto Español de Oceanografía (IEO) y publicado en la revista 'Scientia Marina', muestra nuevamente la extraordinaria biodiversidad de los fondos marinos del volcán de fango Gazul, ubicado en aguas del golfo de Cádiz entre 350 y 500 metros de profundidad, donde han identificado 232 especies de moluscos, de las cuales 86 suponen nuevas citas para el golfo de Cádiz, otras tres nunca habían sido vistas en aguas españolas y dos son nuevas para la ciencia, que se suman a las nuevas especies de esponjas y briozoos descubiertas recientemente en este volcán.
Un estudio internacional formado por expertos de 13 países de África, Asia, Australasia, Europa, Norteamérica y Sudamérica, en el que participa la Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC) en Sevilla, asegura que la pandemia del coronavirus vivida en la actualidad es un caso ilustrativo brutal de la expansión e impacto de un organismo exótico. Las especies exóticas son plantas, animales y microbios introducidos por la acción humana, de forma accidental o intencionada, en un área en la que de forma natural no llegarían.
Un estudio de la Universidad de Sevilla discute la idea de que este fenómeno se deba a la llegada de las lluvias, como se creía hasta el momento, y destaca la influencia de diversos factores entre los que el más importante son las horas de sol. Utilizando datos obtenidos por satélites, han realizado un análisis sistemático de la relación entre la fenología de la vegetación (es decir, la fecha en la que se producen los cambios de estaciones) y factores ambientales.
Los datos se han proporcionado desde 212 diversas áreas de todo el mundo que acumulan entre todas mas de 1500 años de mediciones a través de la técnica eddy covariance. En concreto, al estudio se han aportado los datos de dos de las estaciones de este tipo que gestiona el investigador Francisco Domingo, coautor del estudio, en el sureste español, la de Amoladeras en el Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar, y la del Llano de los Juanes en la Sierra de Gádor.
La Universidad de Córdoba colabora con un proyecto de la Universidad de Almería para probar APIStrip, una nueva herramienta para el muestreo de contaminantes ambientales a través de colonias de abejas. Se basa en el uso de una tira de poliestireno sobre la que se aplica una solución concentrada de Tenax, un producto que sirve para recoger las muestras que portan las abejas y, posteriormente, pesticidas y contaminantes adsorbidos en su superficie se extraen y analizan. Hasta ahora, con este método, se pueden detectar hasta 442 tipos de plaguicidas.