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Investigadores de la Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC) relacionan el cambio de tendencia con las características del territorio que habitan estos osos. El estudio señala la necesidad de adecuar las herramientas de gestión para la conservación del área de distribución de la población de esta especie en peligro de extinción.
Ante el acortamiento del periodo hidrológico, con la disminución de las precipitaciones y el aumento de las temperaturas,–fenómeno aún en fase de estudio-investigadores del Departamento de Biología Animal de la Universidad de Málaga han cuantificado y realizado el seguimiento de una población occidental aislada del sapo de espuela, Pelobates cultriples, para analizar cómo los fenómenos meteorológicos extremos pueden interrumpir su reproducción, así como las consecuencias que este hecho puede acarrear para los ecosistemas Mediterráneos.
La revista científica Zootaxa acaba de publicar el descubrimiento de una especie de chicharrita o saltahojas nueva para la ciencia y que es, además, endémica de Canarias.
Por primera vez, un estudio aporta evidencias de que, además de la comunicación mediante señales químicas, los osos pardos, Ursus arctos, realizan señales visuales arrancando la corteza de ciertos árboles para comunicarse.
Un equipo de investigación de la Estación Experimental del Zaidín (Granada-CSIC) ha analizado los genes de un microorganismo del suelo para comprobar en qué circunstancias transforma contaminantes de suelos, aguas y atmósfera en gases inofensivos como el nitrógeno verde. Con los resultados, podrían diseñarse estrategias de fertilización agrícola que reduzcan la contaminación de entornos acuáticos, terrestres y atmosféricos.
A través de este proyecto, los investigadores de la Universidad de Málaga y la Universidad de Granada trabajan para identificar las ventanas espacio-temporales de vulnerabilidad a la invasión de 'R. okamurae' de especies y espacios marinos protegidos españoles, a partir de aproximaciones de la modelación de su distribución y de estudios de campo, con especial interés en los presentes en las demarcaciones Estrecho-Alborán y Levantino-Balear.
Por primera vez, un estudio en la que participa la Estación Biológica de Doñana (EBD) aporta evidencias de que, además de la comunicación mediante señales químicas, los osos pardos, Ursus arctos, realizan señales visuales arrancando y mordiendo la corteza de ciertos árboles para comunicarse durante la época de reproducción. De esta forma, las marcas ayudan a localizar las áreas reproductivas de la especie, un dato crucial para el éxito de los planes de conservación.
Investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) han analizado la efectividad de los parques nacionales europeos para promover la naturalización del territorio donde se encuentran.