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Los científicos Emilio Guirado y Domingo Alcaráz-Segura, del Centro Andaluz para la Evaluación y Seguimiento del Cambio Global, adscrito a la Universidad de Almería, publican un sistema basado en el uso de Redes Neuronales que ayudará a conservar a este amenazado cetáceo.
Las montañas cubren el 24% de la superficie de nuestro planeta y en ellas viven 1.200 millones de personas con sus culturas, idiomas y creencias y un montón de especies endémicas: ¡el 25 % de la biodiversidad terrestre se encuentra en las montañas!
La Universidad de Almería junto a la de Granada y la Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible son las responsable de estas listas. Una recoge las 10 plantas endémicas más amenazadas y otra las no endémicas.
El Banco de Germoplasma Vegetal Andaluz de Córdoba, junto a sus equipos de la Universidad y Jardín Botánico de Córdoba, coordina la Red CultIVA en la que participan España, Argentina, Bolivia, Brasil, México, Portugal y Uruguay y que busca rescatar variedades de cultivo perdidas y marginadas que fueron una parte importante de la agricultura de otras épocas, junto a otras pocas conocidas o en proceso de extinción.
Este proyecto, coordinados por el profesor Gonzalo Muñoz Arroyo del departamento de Biología de la Universidad de Cádiz, analizará los efectos de la actividad pesquera en la supervivencia de las aves marinas en esta área protegida, teniendo en cuenta que los descartes pesqueros son aprovechados por las aves para alimentarse y que cientos de ellas mueren en todo el mundo por capturas accidentales en artes de pesca.
Una de las características del ser humano es su capacidad de adaptación a los cambios que le rodean pero, ¿cómo se están adaptando otras especies al Cambio global?
Investigadores españoles y franceses exploran el efecto conjunto del cambio climático y la regulación de caudales sobre las comunidades acuáticas de ríos de los Alpes.
Expertos internacionales se han reunido en un encuentro en Málaga para abordar los últimos avances en esta materia y entre las conclusiones, apuntan la idoneidad de caracterizar el funcionamiento hidrogeológico de estas capas de roca por debajo de la tierra que permiten un flujo determinado de aguas subterráneas, siempre a partir de métodos específicos adecuados, que combinen las técnicas convencionales con otras más modernas.
