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Fotografía ilustrativa del artículo
| 25 Feb 2020

Los microplásticos dañan la salud de insectos acuáticos y anfibios

Fuente: Ecomandanga

anfibios , insectos acuáticos , microplástico

Trabajos recientes muestran los efectos negativos de los microplásticos sobre los organismos ligados a los ríos y humedales que son los responsables de mantener funciones tan importantes como la purificación del agua o el reciclaje de nutrientes.

Estos trabajos, realizados por investigadores del grupo Stream Ecology de la Universidad del País Vasco, han evaluado de forma experimental cómo distintas concentraciones de microplásticos afectan a la salud de insectos acuáticos y anfibios, así como a su capacidad para descomponer y reciclar hojarasca y algas.

Explorando el efecto de los microplásticos en los ríos.

Para realizar estos experimentos, los investigadores usaron larvas de un insecto acuático (Sericostoma pyrenaicum) que se alimenta de las hojas que caen al río y larvas de sapo partero (Alytes obstetricans) que se alimentan de algas. En ambos casos, los resultados muestran que una mayor concentración de microplásticos incrementa la mortalidad de estos organismos. Destacar, además, que las larvas de Sericostoma son más sensibles a la presencia de microplásticos que los renacuajos, pues la mortalidad de estos últimos solo se da en el tratamiento con mayor concentración de partículas de microplásticos.

El efecto de los microplásticos no se limita a provocar la muerte de larvas y renacuajos, sino que estas partículas también son capaces de deteriorar la salud de los organismos que sobreviven, reduciendo su crecimiento, condición física y capacidad para ingerir alimento, siendo estos efectos sub-letales más evidentes en los renacuajos de sapo partero.

Los investigadores han verificado que el deterioro en la salud y aumento de la mortandad en estos organismos se debe a la ingestión de microplásticos. Así, los resultados muestran que el mayor contenido de microplásticos en las fuentes de alimento (que es proporcional a su presencia en el agua), se traduce en mayores concentraciones de este tóxico en el interior de los organismos y en sus heces.

Los microplásticos amenazan las funciones de ríos y humedales.

Finalmente, los investigadores constatan cómo el increme nto de la mortandad y el deterioro de la salud de las larvas de Sericostoma y los renacuajos de sapo partero, reducen de manera drástica la capacidad de los ecosistemas acuáticos para mantener funciones esenciales como el reciclaje de la materia orgánica o el control del crecimiento de las algas (que como vimos en entradas anteriores, puede tener impactos negativos durante procesos de eutrofización).

Si extrapolamos esta situación a nuestros ríos y humedales, la presencia generalizada de microplásticos podría tener graves consecuencias sobre su biodiversidad y los beneficios que esta nos brinda, como el agua potable, que depende de las funciones de reciclaje y purificación, y el mantenimiento de poblaciones de aves y peces, cuya alimentación depende de la presencia de larvas de insectos o anfibios como los estudiados en este trabajo. Nuestros ríos y humedales reciben cada vez más plásticos debido a la creciente demanda y producción de los mismos y la mala gestión que hacemos de sus residuos. Urge, por tanto, que acometamos una reducción drástica –cuando no completa– de estos residuos y que apoyemos modelos de producción y consumo de envases reutilizables y reciclables que eliminen el residuo plástico, como vimos recientemente en la entrevista a Cristina Cañavate sobre el movimiento Zero Waste.

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