Fotografía ilustrativa del artículo
| 03 Jul 2020

La reintroducción de gacelas de Cuvier criadas en cautividad recupera la especie en su hábitat natural

Fuente: CSIC Andalucía

Un estudio liderado por la Estación Experimental de Zonas Áridas (EEZA), dependiente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, y llevado a cabo durante tres años en Túnez, muestra el notable incremento de la población reintroducida en el año 2016, y sugiere la existencia de una variabilidad genética mayor que la generalmente calculada para poblaciones cautivas.

Un equipo científico, liderado por la investigadora de la Estación Experimental de Zonas Áridas (EEZA-CSIC) Eulalia Moreno Mañas, ha comprobado cómo ejemplares que forman parte del Programa Europeo de Cría en Cautividad de la gacela de Cuvier, son perfectamente aptos para ser utilizados como individuos fundadores en proyectos de reintroducción, en concreto el liderado por la misma Eulalia Moreno en 2016, en el Parque Nacional Jebel Serj de Túnez.

Gacelas de Cuvier en Túnez el pasado mes de abril./ EEZA-CSIC.

En octubre de 2016, 43 gacelas de Cuvier (12 machos y 31 hembras) constituyeron el grupo fundador de esta reintroducción. Fueron seleccionadas de entre los más de 300 individuos que componen la población cautiva a nivel europeo, y procedían dela Finca Experimental la Hoya, instalación singular del CSIC en Almería, y del Oasis Park Fuerteventura, núcleo zoológico que colabora con el CSIC desde 2006 en el programa europeo de cría en cautividad de esta especie.

“Los animales fueron primeramente liberados en cercados de aclimatación para su adaptación previa a la liberación en la naturaleza, y se estudiaron los parámetros demográficos de la población durante tres temporadas reproductivas” explica la investigadora del CSIC, Eulalia Moreno.

La población creció hasta los 80 individuos en los 3 años de proyecto, la supervivencia de los jóvenes nacidos cada primavera aumentó progresivamente, a la vez que disminuyó su mortalidad;  y lo que es más importante, más del 50% de las hembras nacidas en Túnez en 2017 (primera generación tunecina), han tenido no sólo hijos, sino también nietos, lo que da una medida objetiva del potencial demográfico y evolutivo de los individuos utilizados como fundadores en la reintroducción, algunos de los cuales han llegado a ser bisabuelos/as en apenas 3 años. La gran mayoría de ellos están siendo capaces de dejar su acervo genético en su nuevo ambiente tunecino, a pesar del elevado nivel de consanguinidad alcanzado en cautividad.

El estudio también pone de manifiesto la adecuación del protocolo sanitario utilizado en las fases preliminares de la reintroducción. No introducir nuevos patógenos en Túnez a la vez que proteger de los patógenos tunecinos a los animales reintroducidos desde España fue uno de los principales retos a los que se enfrentó este  proyecto. Los parásitos y las infecciones son una de las principales causas de fallo en los proyectos de reintroducción. El protocolo sanitario ensayado en este proyecto se ha demostrado eficaz para la salud de los animales transportados a la vez que para los autóctonos.

“En noviembre de 2019,  la Dirección General de Bosques de Túnez, llevó a cabo la primera liberación en la naturaleza de gacelas de Cuvier, y otras liberaciones periódicas en años subsiguientes continuarán reforzando la población salvaje de gacela de Cuvier en el futuro, dentro del Parque Jebel Serj “ concluye Moreno.

Últimas noticias

Las características del hábitat determinan la presencia de parásitos de la malaria aviar en mosquitos

Un estudio liderado por la Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC) señala que la presencia de estos parásitos en mosquitos es mayor a medida que aumenta la distancia a marismas y ríos.
Los resultados, obtenidos tras analizar más de 16.000 mosquitos, muestran una mayor riqueza de linajes genéticos de parásitos de la gripe aviar en zonas naturales frente a las rurales.

Sigue leyendo

El aumento de la temperatura incrementa la cantidad y número de desprendimientos rocosos en alta montaña

Investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) y la universidad de Ginebra, Suiza, han documentado como el calentamiento favorece el aumento de los desprendimientos de rocas en alta montaña.

Sigue leyendo