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Investigadores de la Universidad de Almería determinan que la especie ‘Limonium estevei’, cuya población mundial se circunscribe a esa localidad almeriense, no está amenazada por procesos naturales, sino por la presión urbanística y la pérdida acelerada de su único hogar.
El Grupo SociECOs, liderado por el catedrático de la Universidad de Almería Antonio J. Castro, participa en un proyecto internacional llamado SeaSTRONG, que mapea la conectividad espacial de estos ecosistemas en Islas Seychelles, Belice y Fiyi para preservar importantes beneficios al bienestar humano, entre otros, protección costera, seguridad alimentaria o medios de vida.
La investigación internacional, con participación de la Universidad de Almería, demuestra que la fijación biológica de nitrógeno en bosques y praderas es mucho menor de lo que se creía, limitando drásticamente el efecto ‘fertilizante’ del CO2 atmosférico, es decir, la capacidad de las plantas para absorber dióxido de carbono.
Científicos de la Universidad de Almería, junto a miembros de la Facultad de Biología de la Universidad de Sevilla, del centro de investigación EEZA-CSIC y de ECO-ARID, exploran una estrategia innovadora que combina cianobacterias de biocostras con este tipo de desechos.
Un equipo de investigación de la Universidad de Almería ha validado una estrategia para la recuperación de entornos afectados por la presencia de material sintético procedente de la agricultura. La técnica, que implica el empleo de compost y combina fertilizantes naturales y microorganismos, alcanza un 50% más de regeneración del sustrato que otras técnicas.
Investigadores del CSIC señalan que los cambios climáticos y el aporte de agua desde ríos y lagos explicarían los datos que muestran una cuenca marina casi vacía y, al mismo tiempo, llena de agua a finales del Mioceno.
La prestigiosa revista Nature publica un hallazgo basado en el análisis de la ‘diversidad oscura’, concepto referido a las especies nativas ausentes de sus ecosistemas, elaborado por más de doscientos investigadores en 119 regiones del planeta, entre ellos José Raúl Román, que ha aportado muestreos en la Sierra de Gádor junto a Miriam Muñoz, del IRNAS-CSIC.
Este hallazgo podría usarse en el control de plagas agrícolas, alterando la relación entre ambos insectos para convertir a las hormigas en sus depredadores.