Fotografía ilustrativa del artículo
| 21 Nov 2022

La abeja gigante de la resina seguirá expandiéndose por Europa

Fuente: CREAF

abeja , especies exóticas invasoras

La abeja gigante de la resina (Megachile sculpturalis) es la primera abeja exótica documentada de Europa. En 2018 fue detectada por primera vez en la península ibérica. 

La abeja gigante de la resina (Megachile sculpturalis) es la primera abeja exótica documentada de Europa. En 2018 fue detectada por primera vez en la península ibérica. Un estudio científico con participación de Carlos Hernández-Castellano, investigador del CREAF y de la UAB, y de Jordi Margalef, investigador del CREAF alerta de que desde que se detectó, la abeja ha colonizado gran parte de los países de Europa central a un ritmo vertiginoso y sus registros se han multiplicado por diez en los últimos años. Sin embargo, el estudio pone de manifiesto que el proceso de invasión en Europa sólo acaba de empezar, ya que M. sculpturalis sólo ha colonizado una pequeña parte (el 25%) del territorio potencial que es capaz de invadir si se tienen en cuenta sus requerimientos ecológicos. Por ejemplo, dentro de la península ibérica, su presencia se concentra en la costa este, aunque se espera que llegue próximamente a las regiones de la cornisa cantábrica. El estudio, que ha estado liderado por la Universidad de Recursos Naturales y Ciencias de la Vida de Viena (BOKU), ha comprobado que esta especie se expande por carretera, se refugia en las ciudades y que el cambio climático no afecta a su expansión, sólo su distribución por Europa.

La abeja gigante de la resina es originaria de Asia oriental e igual que la mayoría de especies de abeja (solo en Europa hay cerca de 2.000) es solitaria: todas las hembras se reproducen y fundan su propio nido. En el caso de M. sculpturalis, las hembras hacen los nidos en agujeros que encuentran o realizan en los troncos de árboles, tanto vivos como muertos. Pese a su gran tamaño, que puede superar los 2 centímetros de longitud, no es agresiva.

Urbana y amante de la carretera.

Por otra parte, se pone de manifiesto que los factores más importantes que explican la expansión de la abeja gigante de la resina tienen que ver con los humanos. Aparte del clima, que debe ser parecido a la región de origen, esta abeja invasora utiliza los puertos, las vías de comunicación y las ciudades densamente pobladas para expandirse y reproducirse. La abeja gigante de la resina llegó a Europa, muy probablemente, mediante el transporte marítimo de madera (con algunos nidos en el interior) y una vez aquí las carreteras han servido para dispersar a la especie. Las citas de presencias de M. sculpturalis se concentran en las áreas urbanas, donde es capaz de utilizar construcciones humanas para nidificar (por ejemplo, agujeros de ladrillos) y extraer el polen, de forma prácticamente exclusiva, de algunos árboles exóticos ornamentales.

Finalmente, parece que el cambio climático no favorecerá el área potencial de invasión de la especie en Europa, pero sí puede modificar su distribución: se espera una presencia menor en las regiones mediterráneas y una mayor presencia en el centro y norte de Europa (por ejemplo, en las islas británicas).

Abella gegant de la resina (Megachile sculpturalis). La seva gran mida,pot superar els 2 centímetres pero de longitud, no és agressiva. Imatge: Aguado O. et al. (2018).

Este estudio pone de manifiesto que la globalización es determinante en el proceso de las invasiones biológicas, que son una de las principales causas de pérdida de biodiversidad en el mundo. Aunque los daños ecológicos y humanos que puede originar la abeja gigante de la resina son limitados, es necesario monitorizar la especie para generar más conocimiento científico y evaluar correctamente su estatus de especie exótica invasora. En este sentido, las bases de datos de ciencia ciudadana han sido cruciales para desarrollar este estudio.

Artículo de referencia:

Lanner, J., Dubos, N., Geslin, B., Leroy, B., Hernández-Castellano, C., Dubaić, J. B., Margalef, J & Meimberg, H. (2022). On the road: Anthropogenic factors drive the invasion risk of a wild solitary bee species. Science of the Total Environment827, 154246. https://doi.org/10.1016/j.scitotenv.2022.154246

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