Estas aves del Ártico no están preparadas para combatir la crisis climática
El Ártico se calienta a un ritmo más rápido que el resto del planeta y los daños indirectos que este aumento de las temperaturas genera sobre la vida silvestre están bien documentados. Sin embargo, pocos estudios han analizado qué efectos directos genera este calor sobre la fauna salvaje.
Un nuevo estudio publicado en la revista Journal of Experimental Biology y dirigido por investigadores de la Universidad McGill (Canadá) se ha centrado en elarao de pico ancho(Uria lomvia), un ave distribuido por las costas árticas de Europa, Asia y Norteamérica. Los científicos han observado por primera vez una elevada mortalidad por calor mientras anidan en los acantilados expuestos al sol, en turnos de hasta 12 horas.
“Descubrimos que los araos tienen la eficiencia de enfriamiento más baja jamás reportada en aves, lo que significa que tienen una capacidad extremadamente baja para disipar o perder calor”, indica Emily Choy, autora principal y becaria postdoctoral en el departamento de Ciencias de Recursos Naturales de la Universidad McGill.
Choy y su equipo caminaron por los acantilados de la bahía de Hudson, al norte de Canadá, para estudiar una colonia de 30.000 parejas reproductoras. Una vez localizadas, midieron varios parámetros vitales de las aves mientras aumentaba la temperatura del aire, como el flujo respiratorio, la tasa metabólica, la pérdida de agua o su capacidad de enfriamiento.
Según los resultados obtenidos, los araos tenían una tolerancia al calor muy limitada, ya que los animales mostraban signos de estrés a partir de temperaturas tan bajas como 21 ° C. Esta limitada tolerancia al calor de los araos de pico ancho explicaría su mortalidad en los días cálidos.

A más masa, más calor.
Al medir la frecuencia respiratoria y la pérdida de agua a medida que los araos se sometían a temperaturas crecientes, los investigadores también llegaron a la conclusión de que las aves más grandes eran más sensibles al estrés por calor que las aves más pequeñas.
Según explican, los araos tienen una tasa metabólica muy alta en relación con su tamaño, lo que significa que cuando jadean o baten las alas para refrescarse gastan una gran cantidad de energía y generan aún más calor.
“Como los araos son aves marinas grandes con altos costes energéticos de vuelo y altos requerimientos diarios de energía, su baja tolerancia al calor puede conducir a compensaciones energéticas para soportar sus altos costes de termorregulación, lo que puede afectar a su comportamiento, al éxito reproductivo y, en última instancia, a la supervivencia”, apunta el estudio.
“El sobrecalentamiento es un efecto importante y poco estudiado del cambio climático en la vida silvestre del Ártico”, considera Choy. “Los araos y potencialmente otras especies del Ártico están mal adaptadas para hacer frente al aumento de las temperaturas, lo cual es importante a medida que el Ártico continúa calentándose”, sugiere la investigadora.
Referencia:
Choy, Emily et al. “Limited heat tolerance in a cold-adapted seabird: implications of a warming Arctic”. Journal of Experimental Biology (2021).
Últimas noticias
Un grupo de investigación de la Universidad de Almería y el Centro de Investigación de Energía Solar CIESOL ha comprobado que modificando el proceso de depuración con parámetros precisos la composición de estos microorganismos varía. De esta forma, se obtiene materia orgánica rica en grasas o con un mayor contenido de proteínas que podría emplearse como fertilizantes, piensos o biocombustibles.
Investigadores de las universidades de Almería y Granada han identificado en varios puntos cercanos a la capital almeriense afloramientos de origen marino correspondientes a la época geológica previa en la que el Mediterráneo se secó casi por completo. En estos arrecifes formados a casi 40 metros bajo el nivel del mar, la transparencia del agua en ese entorno facilitó el crecimiento de corales de lado a lado. Ahora aportan pistas para reconstruir la historia climática del pasado.