Desvelado el menú de la antigua megafauna ártica

Recreación del paisaje del Pleistoceno que incluye mamuts, caballos, renos, bisontes y al buey almizclero. / Mauricio Antón
Investigadores de la Universidad de Copenhague han analizado el ADN de plantas y nematodos que indican que en el Ártico, hace más de 10.000 años, la vegetación estaba dominada por un tipo de plantas herbáceas ricas en proteínas, un conjunto de especies cuya peculiaridad es la de tener flores llamativas.
“Estas plantas habrían jugado un papel importante en la dieta de la megafauna, como los mamuts lanudos, los rinocerontes lanudos y los caballos, que solían deambular por la región”, explican los investigadores.
Hasta ahora el estudio de los cambios en la vegetación durante los últimos 50.000 años se basaba principalmente en polen fósil.
“Sin embargo, este registro tiende a estar sesgado hacia plantas que producen gran cantidad de polen, como las gramíneas”, apuntan los expertos.
Los investigadores secuenciaron ADN vegetal extraído de muestras de permafrost. Sus resultados muestran un panorama de ecosistema en el que tanto las gramíneas como las herbáceas con flores estuvieron presentes en la dieta de la megafauna.
“Parece que la desaparición progresiva de estas plantas herbáceas con flores se correlaciona con la disminución y extinción de muchas especies de megafauna”, señala a Sinc Eske Willerslev, autor principal del trabajo.
Referencia bibliográfica:
Eske Willerslev et al. “Fifty thousand years of Arctic vegetation and megafaunal diet” Nature 506: 47 – 66. doi:10.1038/nature12921, 6 de febrero de 2014.
Últimas noticias
Un equipo de investigación de la Universidad de Málaga ha comprobado que seis especies de rapaces utilizan una infraestructura fotovoltaica de forma habitual. El estudio aporta evidencias sobre la compatibilidad entre este tipo de instalaciones y determinadas comunidades animales, información de utilidad para planificaciones más respetuosas con la biodiversidad.
Un equipo de investigación de la Universidad de Cádiz constata que el aumento de la temperatura modifica la forma en que los sistemas marinos secuestran este gas que capturan de la atmósfera, reduciendo la proporción que permanece retenida a largo plazo en el océano. El hallazgo aporta nuevas evidencias sobre cómo el calentamiento global podría debilitar uno de los mecanismos naturales de regulación del clima más importantes del planeta.