Fotografía ilustrativa del artículo
| 11 Mar 2026

Aportan nueva evidencia sobre el riesgo químico de las ‘bolitas’ plásticas en el mar

La investigación de la Universidad de Cádiz revela que los pellets pueden liberar mezclas complejas de sustancias con efectos biológicos y suponer impactos ambientales a largo plazo.

Un equipo científico internacional liderado desde la Universidad de Cádiz ha realizado una de las evaluaciones más completas hasta la fecha sobre la composición química y la peligrosidad de los pellets plásticos recogidos tras el vertido que afectó a la costa de Galicia a finales de 2023. Los pellets son pequeñas esferas o “gránulos” de plástico, del tamaño aproximado de una lenteja o un grano de arroz, que se utilizan como materia prima para fabricar la mayoría de productos plásticos. El estudio, publicado en Environmental Science & Technology, indica que estos gránulos pueden contener y liberar mezclas complejas de sustancias químicas, lo que podría incrementar su impacto ambiental a largo plazo.

El estudio analiza pellets vinculados al accidente marítimo del buque Toconao, ocurrido el 8 de diciembre de 2023 frente a la costa norte de Portugal, tras el que se vertieron aproximadamente 25.000 kilos de pellets de polietileno que alcanzaron posteriormente playas gallegas. Aunque parte del material fue retirado durante las tareas de limpieza, la investigación advierte de que los pellets pueden dispersarse, permanecer en el medio y actuar como fuentes de contaminación más allá del impacto visual inmediato.

De esta forma, a diferencia de la idea de que los pellets son una “materia prima” inerte, el equipo de investigadores que ha trabajado en la zona concluye que estos materiales pueden contener y liberar mezclas químicas complejas. De hecho, en los análisis realizados, se identificaron en el orden de 50 sustancias, incluyendo aditivos plásticos conocidos y compuestos no añadidos intencionadamente (NIAS), cuya presencia no siempre está reflejada en la información disponible sobre el material.

Esta investigación combina técnicas de caracterización química con ensayos de toxicidad en distintos modelos biológicos. Para ello, se evaluaron pellets recogidos en una playa afectada de Galicia, junto con extractos y lixiviados acuosos, mediante pruebas con una microalga (Raphidocelis subcapitata), un copépodo marino (Apocyclops royi), un modelo de pez (Danio rerio) y una línea celular humana.

Los resultados de estos trabajos muestran efectos especialmente relevantes en los niveles tróficos más bajos, y es que se observó inhibición del crecimiento y respuestas de estrés en microalgas, así como toxicidad aguda y alteraciones del comportamiento en copépodos, con posibles implicaciones para la dinámica de redes tróficas y el funcionamiento de los ecosistemas en zonas de acumulación. En cambio, los embriones de pez no mostraron efectos significativos en el desarrollo en las condiciones ensayadas, mientras que las células humanas presentaron reducciones modestas y dependientes del tiempo en su viabilidad.

Además del diagnóstico químico y ecotoxicológico, esta publicación científica subraya la limitada transparencia sobre la composición de los plásticos y la dificultad de evaluar el riesgo cuando parte de las sustancias presentes no está plenamente caracterizada. En este sentido, los autores plantean la necesidad de reforzar medidas preventivas “en origen” a lo largo de la cadena de suministro, aplicando el principio de precaución para reducir pérdidas, mejorar la información disponible y minimizar impactos asociados a la producción, transporte y liberación accidental de pellets.

El artículo, titulado Integrated Chemical and Hazard Assessment of Plastic Pellets from the Toconao Spill (Galicia, Spain) Indicates Potential for Environmental Harm, está liderado por la investigadora Carmen Morales-Caselles, adscrita al INMAR.

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