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Este hongo es el responsable de la verticilosis, una enfermedad ampliamente distribuida por la cuenca mediterránea. Esta investigación del Instituto de Agricultura Sostenible (IAS-CSIC) ha identificado la proteína responsable de la virulencia de las cepas defoliantes, lo que abre la puerta a un mejor diagnóstico y al diseño de nuevas estrategias de intervención.
Un estudio de la Universidad de Córdoba prueba que los suelos mediterráneos del sur de España pierden cualidades al superar los 40 grados y plantea estrategias para aumentar su capacidad de resistencia.
Un equipo de investigación internacional en el que participa la Estación Experimental del Zaidín (EEZ-CSIC) ha confirmado que estos microorganismos asociadas a los cultivos pueden ser más eficaces cuando actúan en conjunto que por separado. Al interactuar entre sí, potencian sus efectos beneficiosos sobre las plantas. Este hallazgo abre la puerta a diseñar abonos biológicos que mejoren la productividad agrícola y reduzcan el uso de fertilizantes tradicionales.
Un equipo de investigación del Instituto de Agricultura Sostenible del CSIC en Córdoba ha demostrado que este cultivo tradicional, hoy minoritario y sin variedades comerciales registradas, puede convertirse en una alternativa rentable para agricultores y reducir la dependencia de importaciones en sectores como agroalimentación, cosmética y farmacia.
La tecnología desarrollada en la Universidad de Almería permite realizar simulaciones que replican fielmente las condiciones naturales, sirviendo como base para el diseño de medidas correctoras en el manejo de los suelos. El objetivo final es minimizar las consecuencias negativas de la erosión eólica. En el estudio han participado investigadores de una docena de países.
El proyecto, liderado por el investigador Antonio Santos, analiza en laboratorio y en invernaderos el potencial de preparados derivados de macroalgas para reforzar la resiliencia del cultivo frente a condiciones adversas y mejorar la calidad del fruto.
Un estudio conjunto de las Universidades de Granada y de Wasit (Irak) destaca el papel de las tecnologías emergentes para comprender el comportamiento térmico del suelo y mejorar la gestión agrícola y ambiental.
La investigación, liderada por la Universidad de Castilla-La Mancha (Ciudad Real), en colaboración con la Universidad de Jaén y el Instituto de Agricultura Sostenible (IAS) del CSIC, concluye que el ozono generado electroquímicamente se perfila como la estrategia más viable para su uso en campo, ya que combina una eliminación efectiva de contaminantes con la preservación de la salud y funcionalidad del ecosistema del suelo.