Volver

Fotografía ilustrativa del artículo
| 26 Feb 2018

Demuestran por primera vez que las aves detectan las feromonas de sus presas para obtener alimento

Fuente: MNCN/CSIC

El experimento se hizo en condiciones naturales examinando la atracción de las aves gracias a modelos de orugas de polillas de invierno

Investigadoras del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) han comprobado que las aves son capaces de detectar las feromonas que emiten sus presas. El estudio, publicado en la revista PLOS ONE, demuestra por primera vez que las aves insectívoras utilizan el olfato para detectar las señales químicas que emiten sus presas para localizarlas.

Las hembras de la polilla de invierno, Operophtera brumata, emiten feromonas para atraer al macho durante la búsqueda de pareja. Las aves insectívoras son voraces depredadores de lepidópteros, y sabemos que son capaces de detectar las señales químicas emitidas por los árboles infestados por orugas gracias al olfato. Con este estudio queríamos comprobar si también pueden detectar las feromonas de sus presas», contextualiza la investigadora del MNCN, Irene Saavedra.

Para lograr su objetivo el equipo realizó el estudio en condiciones naturales en un bosque de roble melojo, Quercus pyrenaica, con una alta abundancia de herrerillos comunes, Cyanistes caeruleus, y carboneros comunes, Parus major. Colocaron modelos de plastilina de las orugas de la polilla de invierno en ramas de roble. En la mitad de estas ramas colocaron también dispensadores de feromonas de las polillas y en otras colocaron un modelo de dispensador que no emitía feromonas. «Determinamos la atracción de las aves contando el número de orugas con signos de depredación por aves en cada rama», explica Saavedra.

El número de orugas picadas fue mayor cuando estaban cerca de un dispensador de feromonas que cuando estaban cerca de un dispensador control. De esta manera, en 10 de los 16 árboles que tenían un dispensador de feromonas se encontraron orugas picadas por aves, mientras que sólo en 3 de los 16 árboles que tenían un dispensador control se encontraron signos de ataques a las orugas de plastilina, «Los resultados nos llevan a concluir que las aves son capaces de detectar las feromonas que emiten sus presas durante la búsqueda de pareja para maximizar la búsqueda del alimento», concluye la investigadora.

El papel del olfato en la búsqueda del alimento en aves.

A pesar de que tradicionalmente se pensaba que las aves carecían del sentido del olfato, o apenas lo utilizaban, cada vez más evidencias demuestran que el olfato juega un papel importante en la vida de las aves. Investigaciones previas del grupo de investigación han demostrado que las aves insectívoras están atraídas por los árboles infestados por orugas, y que el mecanismo responsable de esta atracción es el olfato, gracias al cual las aves son capaces de detectar los volátiles de defensa que emiten los árboles. Los resultados de este nuevo estudio demuestran por primera vez que las aves también son capaces de interceptar las señales químicas que emiten sus presas para comunicarse intraespecíficamente.

Más información

I. Saavedra y L. Amo (2018) Insectivorous birds eavesdrop on the pheromones of their prey.Plos One. DOI: https://doi.org/10.1371/journal.pone.0190415

Últimas noticias

Descubren los primeros arrecifes fósiles con crecimientos horizontales de hace 6,5 millones de años

Investigadores de las universidades de Almería y Granada han identificado en varios puntos cercanos a la capital almeriense afloramientos de origen marino correspondientes a la época geológica previa en la que el Mediterráneo se secó casi por completo. En estos arrecifes formados a casi 40 metros bajo el nivel del mar, la transparencia del agua en ese entorno facilitó el crecimiento de corales de lado a lado. Ahora aportan pistas para reconstruir la historia climática del pasado.

Sigue leyendo

Identifican los factores que moldean las bacterias de los mosquitos y su papel en la transmisión de enfermedades

Esta investigación, liderada por la Estación Biológica de Doñana y realizada con mosquitos silvestres del sur de España, aporta nuevas claves sobre los factores que pueden influir en la capacidad de estos insectos para transmitir patógenos.

Sigue leyendo

Ir al contenido