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Fotografía ilustrativa del artículo
| 19 Abr 2026

Identifican cinco variedades de semillas de anís con potencial para impulsar su cultivo en España

Un equipo de investigación del Instituto de Agricultura Sostenible del CSIC en Córdoba ha demostrado que este cultivo tradicional, hoy minoritario y sin variedades comerciales registradas, puede convertirse en una alternativa rentable para agricultores y reducir la dependencia de importaciones en sectores como agroalimentación, cosmética y farmacia.

Un equipo de investigación del Instituto de Agricultura Sostenible del CSIC en Córdoba, en colaboración con la Universidad de Foggia (Italia), ha identificado las variedades de semillas de anís más productivas y con mejor calidad de aceite esencial tras evaluar 50 muestras procedentes de distintos países. El estudio permitirá seleccionar los granos más rentables para su cultivo y aprovechamiento industrial en agroalimentación, cosmética o farmacia.

El anís (Pimpinella anisum), también conocido como matalahúva, es una planta cuyas semillas se utilizan como condimento y en la elaboración de bebidas, mientras su aceite esencial tiene propiedades digestivas, expectorantes y aromáticas que lo hacen valioso como materia prima. Sin embargo, se trata de un cultivo minoritario en España, donde no existen variedades comerciales registradas, lo que dificulta la estandarización de la calidad y limita su desarrollo como cultivo competitivo.

Plantación de anís en floración.

Para abordar esta situación, los científicos recopilaron una colección internacional de germoplasma y lo sembraron durante dos años en la finca experimental del IAS en Córdoba y una pequeña explotación ecológica en Valladolid. Así pudieron comparar su comportamiento agronómico y su capacidad para producir aceite esencial bajo las mismas condiciones ambientales. En el ensayo evaluaron tanto el rendimiento en semilla como la calidad y composición del aceite, destacando cinco que combinan ambos factores, clave para su aprovechamiento comercial.

Los resultados tienen una aplicación directa en el sector agrario. “Si llegamos al nivel de registrar variedades podremos ofrecerlas a los agricultores para diversificar, como alternativa de cultivo al trigo y el girasol. Hemos comprobado que se adapta bien, tiene potencial y hay mercado”, explica a la Fundación Descubre el investigador del IAS Diego Rubiales, coautor del estudio.

Adaptadas al clima y suelo

Aunque el uso del anís está muy extendido, la mayor parte de la producción mundial se concentra en países como India. En Andalucía, el cultivo tiene un carácter residual y se limita a pequeñas explotaciones, sobre todo en la provincia de Sevilla. A esta situación se suma la ausencia de variedades registradas, por lo que la producción se basa principalmente en semillas tradicionales intercambiadas entre agricultores, lo que genera una calidad irregular del producto.

Plantas de anís en Valladolid.

En el estudio ‘Characterization of Pimpinella anisum Germplasm: Diversity Available for Agronomic Performance and Essential Oil Content and Composition’, publicado en la revista Agronomy, los expertos evaluaron un total de 50 genotipos de anís procedentes de distintos países. En un trabajo previo recolectaron muestras de Egipto, Palestina, Grecia o Bulgaria, para tratar de cubrir la mayor diversidad global.

El ensayo demostró que la mayoría de estos materiales se adaptan al cultivo en España, aunque con comportamientos diferentes. Algunas variedades produjeron rendimientos muy elevados, mientras otras destacaron por su alto contenido en aceite esencial, con valores que oscilaron entre el 0,8 % y el 5,7 %. “Esta diversidad permite seleccionar semillas en función del objetivo, ya sea maximizar la producción agrícola u obtener un aceite de mayor calidad”, apunta Rubiales.

Otro de los aspectos relevantes del estudio fue el análisis detallado del aceite esencial. Además de identificar como componente principal el trans-anetol, responsable del aroma dulce del anís, los investigadores detectaron otros compuestos minoritarios, presentes en diferentes proporciones según la variedad, que influyen de forma decisiva en las propiedades medicinales, aromáticas o funcionales del aceite.

Estas variaciones en la composición dan lugar a distintos quimiotipos dentro del anís, es decir, plantas que pertenecen a la misma especie pero que producen aceites con perfiles químicos diferentes. Incluso cultivadas en las mismas condiciones, lo que indica que la diversidad depende en gran medida de la genética. El hallazgo abre la puerta a seleccionar variedades no solo por su rendimiento, sino también por su composición química, en función de las aplicaciones que demande la industria.

Registro de variedades

Aunque la mayoría de los genotipos mostraron buena adaptación a las condiciones de clima y suelo en España, el estudio ha identificado cinco candidatos especialmente válidos por su combinación de rendimiento y producción de aceite esencial. El siguiente paso sería iniciar el proceso para inscribirlas en el Registro de Variedades Comerciales, imprescindible para su certificación y comercialización, aunque este trámite resulta más complejo en cultivos minoritarios como el anís, donde no existe un catálogo nacional de referencia.

Diferentes muestras de grano.

Si se avanza en esta fase, el objetivo es transferir esas variedades a empresas de semillas o cooperativas agrícolas para su multiplicación y distribución. “Los agricultores podrían acceder a material seleccionado y adaptado a las condiciones locales, cultivarlo y suministrarlo a la industria agroalimentaria, cosmética o farmacéutica, que hasta ahora depende de importaciones. El objetivo es potenciar la producción local, tanto del grano como del aceite”, afirma el investigador.

Según admite, existe interés por parte de agricultores para desarrollar el cultivo del anís, no solo para producir semilla, sino también para extraer y comercializar directamente el aceite esencial. Este enfoque permitiría mejorar la cadena de valor dentro de las propias explotaciones, aumentando la rentabilidad y reduciendo la dependencia de intermediarios.

Según incluyen los autores en su publicación, este trabajo cuenta con financiación del proyecto europeo ‘Realising Dynamic Value Chains for Underutilized Crops’ (RADIANT) y el proyecto Qualifica de la Consejería de Universidad, Investigación e Innovación de la Junta de Andalucía.

Reportaje iDescubre: El aroma del anís busca volver al campo 

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