Confirman la transición de la laguna de Santa Olalla hacia un régimen estacional
El trabajo analiza diez años de datos y concluye que la última laguna peridunar permanente de Doñana ha reducido su hidroperiodo por la disminución de las lluvias y el aumento de las temperaturas.
Un equipo de investigadores de la Universidad Pablo de Olavide, liderado por el profesor del Departamento de Sistemas Físicos, Químicos y Naturales Miguel Rodríguez Rodríguez, ha publicado en la revista Hydrogeology Journal un estudio que confirma el cambio de comportamiento hidrológico de la laguna de Santa Olalla, en Doñana. Considerada hasta ahora la última laguna peridunar permanente del espacio protegido, Santa Olalla ha pasado a funcionar como una laguna estacional tras registrar episodios de desecación completos durante tres años consecutivos.
El trabajo, realizado en colaboración con la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, analiza diez años de datos hidrológicos diarios, recogidos entre 2015 y 2025, y desarrolla el primer modelo numérico específico para simular la evolución del nivel de agua de esta laguna. Los resultados muestran una clara reducción de su hidroperiodo, es decir, del tiempo durante el que permanece inundada, como consecuencia de la disminución de las precipitaciones y del aumento de las temperaturas.
Según el estudio, Santa Olalla se secó por completo en 2022, 2023 y 2024, algo sin precedentes en la serie histórica moderna. La laguna permaneció seca durante 109 días en 2022, 76 días en 2023 y 13 días en 2024. Para el equipo investigador, esta sucesión de episodios confirma que el sistema ha dejado de comportarse como una laguna permanente.
Un modelo hidrogeológico robusto para anticipar el futuro de Santa Olalla
A partir del modelo validado, el estudio proyecta la evolución de Santa Olalla entre 2030 y 2060 en dos escenarios climáticos desarrollados por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), RCP 4.5 y RCP 8.5. En ambos casos, los resultados apuntan a un aumento sostenido de la temperatura media anual y a una mayor fragilidad del sistema lagunar. En el escenario RCP 4.5, la temperatura media anual aumentaría 1,2 ºC entre 2030 y 2060; en el RCP 8.5, el incremento alcanzaría los 3,29 ºC en ese mismo periodo.
Las simulaciones indican que, entre 2039 y 2051, la laguna permanecerá seca, como media, un 10% del tiempo de estudio. Aunque algunos periodos futuros podrían registrar lluvias intensas, el trabajo concluye que ese aporte no bastaría para compensar el aumento de la evapotranspiración y la pérdida progresiva de resiliencia del sistema.
Además del efecto del clima, la investigación identifica cambios físicos en la propia laguna y su entorno inmediato que agravan su vulnerabilidad. Entre ellos, la reducción del área máxima inundada en las últimas décadas, la colmatación progresiva y el avance de la vegetación hacia zonas antes ocupadas por agua. Estos procesos modifican la morfología de la cubeta lagunar y favorecen una desecación más rápida en los periodos secos.
Santa Olalla constituye un enclave especialmente relevante para la conservación de la biodiversidad de Doñana, al actuar como refugio acuático para especies muy dependientes de la presencia permanente de agua, entre ellas diversas comunidades de anfibios. Por ello, los autores subrayan que la resiliencia de Santa Olalla está al límite y las medidas actuales —incluidas las contempladas en el ‘Marco de Actuaciones para Doñana’— no bastarán si no se adoptan estrategias más profundas y sostenidas en el tiempo, tales como mantener los niveles de agua subterránea del acuífero de los mantos eólicos, un control estricto de los bombeos y el mantenimiento de la red de monitorización piezométrica existente, para detectar posibles descensos en los niveles en el entorno de la laguna.
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