Las dos caras de la moneda en Doñana: lluvias que revitalizan la marisma y preocupación por el estado de las lagunas
El informe sobre la biodiversidad de Doñana presentado hoy en Sevilla muestra que la inundación excepcional de la marisma durante el año pasado benefició a la vegetación y la reproducción de aves, anfibios e insectos acuáticos.
La Infraestructura Científica y Técnica Singular – Reserva Biológica de Doñana (ICTS-Doñana), dependiente de la Estación Biológica de Doñana, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), ha presentado hoy el informe ‘Estado de la Biodiversidad de Doñana 2025’, con los resultados del programa de monitorización ambiental que lleva a cabo en el Espacio Natural de Doñana. Los datos confirman que Doñana sigue teniendo un enorme valor ecológico, pero también reflejan una situación compleja que combina señales alentadoras con síntomas preocupantes.

Personal técnico de la ICTS Doñana realizando muestreos en la marisma. / J. Manuel Vidal Cordero (EBD-CSIC)
“Los datos muestran que hay motivos para la esperanza, pero es necesario seguir trabajando en su recuperación”, ha indicado Eloy Revilla, director de la Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC), durante la presentación. “Las precipitaciones de este año apuntan a una evolución positiva de Doñana, aunque persisten problemas muy importantes que requieren esfuerzos constantes a largo plazo y no se solucionan con un año bueno de lluvias, ni con dos”.
Precipitaciones en la media y una marisma revitalizada
Durante más de una década, Doñana ha sufrido precipitaciones por debajo de la media, con una sequía muy acentuada en 2022 y 2023. El ciclo hidrológico 2024-2025 ha registrado una precipitación total de 675 mm, una cifra superior a la media histórica, situada en 530 mm. Sin embargo, más allá de la cantidad total de lluvia, ha sido clave su distribución a lo largo del año.
Las precipitaciones se concentraron de forma intensa en cortos periodos de tiempo, especialmente en marzo, cuando se recogieron 287,2 mm, el 42,6 % del total anual. Estas lluvias provocaron fuertes avenidas en los arroyos que alimentan la marisma y dieron lugar a un llenado excepcional. La marisma alcanzó en marzo de 2025 una inundación cercana al 100 %, algo que no ocurría desde 2010. Se mantuvo con agua durante 157 días, casi el doble de la media histórica de 79 días, lo que sitúa a este ciclo entre los más largos desde 1984. Las fenocámaras y torres de flujo instaladas dentro de la Reserva Biológica de Doñana, que analizan la vegetación y su entorno a diario, muestran, además, una marisma con mayor vigor vegetal que el año anterior y con más del doble de productividad.
Persiste la preocupación por el estado de las lagunas
Sin embargo, esta situación excepcional no se ha reproducido en el sistema de lagunas, mucho más dependiente del estado del acuífero que del agua superficial. Solo el 36 % de las lagunas llegaron a inundarse, lo que refleja la falta de recuperación del acuífero.
Las lagunas peridunares, las más grandes de Doñana (Santa Olalla, Sopetón y Dulce), sí mantuvieron agua durante gran parte del ciclo hidrológico. En particular, Santa Olalla rompió la dinámica de años anteriores y se ha mantenido inundada durante todo el ciclo.
Por su parte, en muchas lagunas temporales que no han presentado inundación recurrente en los últimos años, se ha observado una colonización progresiva de vegetación terrestre, que sustituye a los antiguos pastizales húmedos y dificulta su futura recuperación. Esta colonización responde a un periodo de tiempo más amplio y está claramente relacionada con el impacto de las extracciones de agua subterránea.
Aves acuáticas: baja abundancia, pero mejor reproducción
En cuanto a las aves, la ICTS-Doñana mantiene censos aéreos y terrestres periódicos de aves acuáticas. Los censos aéreos, iniciados en la década de 1970, constituyen el primer programa de monitoreo estandarizado y se realizan de forma mensual desde entonces. El censo aéreo refleja una invernada discreta de aves, ya que las lluvias se produjeron sobre todo a partir de finales de enero y especialmente durante la primavera. En enero se censaron 178.907 aves invernantes, una cifra inferior al promedio histórico para este mes, situada en torno a los 280.000 individuos, y muy alejada de los máximos registrados a finales de los años 80 y principios de los 90, cuando se superaban las 600.000 aves.

Marismas de Doñana el pasado 26 de enero. Crédito: Fermín Grodira / EBD-CSIC. Ayuda CSIC-FBBVA de Comunicación Científica 2024.
En general, en el 2025 la mayoría de las especies muestra aumentos en abundancia respecto al 2024. Sin embargo, si se observa la serie temporal de los últimos 20 años, se evidencia un descenso acusado, sostenido y concordante entre los datos recogidos con el censo aéreo y el censo terrestre. En particular, los consumidores de vegetación, aves limícolas pequeñas, piscívoras y patos de superficie son los grupos más afectados, con caídas especialmente severas, entre el 69% y el 80%.
En particular, la situación del ánsar común es especialmente sorprendente. Esta especie, profundamente ligada al imaginario colectivo de Doñana, ha alcanzado mínimos históricos de invernantes, con tan solo 3.500 individuos censados, unas cifras que alertan sobre su futuro en el ecosistema invernal de Doñana.
Con el grueso de precipitaciones en marzo, la mejora hídrica no se tradujo, por tanto, en una mejor invernada, pero sí tuvo un efecto positivo en la reproducción. En 2025, el número de parejas reproductoras aumentó en el 85 % de las especies respecto a 2024. No obstante, si se analiza la evolución en los últimos 20 años, el panorama no deja de ser preocupante: cerca de tres cuartas partes de las especies muestran un descenso en el número de parejas reproductoras, asociado a la degradación hidrológica de Doñana. A medio plazo, los declives afectan a algo más de la mitad de las especies.
Anfibios e insectos acuáticos, los más beneficiados
Las lluvias del último año han tenido efectos positivos en algunos grupos. Los escarabajos acuáticos, por ejemplo, alcanzaron en algunas zonas uno de los niveles de abundancia más altos de la última década, probablemente gracias a la mayor disponibilidad de hábitats acuáticos. Las lagunas con mayor duración de inundación albergaron las comunidades más diversas, lo que pone de relieve la importancia del agua y la disponibilidad de microhábitats para mantener la biodiversidad de insectos.
Los anfibios han sido otros de los grandes beneficiados por las lluvias, con mejores condiciones para su reproducción. Entre ellos destacan la rana común y el sapo de espuelas, las especies detectadas más frecuentemente en los muestreos. El gallipato, por ejemplo, vuelve a observarse en más localidades tras los últimos años de sequía.
Por su parte, reptiles como lagartijas y salamanquesas mantienen una alta diversidad, y las zonas afectadas por el incendio de 2017 muestran una notable recuperación. La detección de especies de interés como la lagartija de Carbonell, endemismo ibérico catalogado como “vulnerable”, refuerza el valor de Doñana para la conservación de especies amenazadas.
Presión de especies invasoras
En hábitats degradados o con régimen hídrico inestable siguen dominando especies oportunistas e invasoras, que continúan siendo uno de los grandes retos para la biodiversidad de Doñana. El cangrejo rojo americano mantiene una presencia muy elevada en el Espacio Natural de Doñana. La jaiba azul, por su parte, sigue expandiéndose en caños mareales y vuelve a aparecer en Veta Lengua en mayor número que en 2024. Por primera vez se han incorporado datos detallados del caracol Physella acuta, detectado en la mayoría de los puntos muestreados y con alto número de individuos en algunas charcas.
En cuanto a la flora invasora, Oxalis pes-caprae, conocida popularmente como vinagrera, continúa aumentando su capacidad de colonización. Esta especie no solo ocupa cada vez una mayor superficie, sino que además se instala con poblaciones más densas. En 2025, el seguimiento de la hormiga argentina, también una especie invasora, revela que sigue presente en la Reserva Biológica de Doñana, aunque no muestra más señales de expansión. Este seguimiento se ha ampliado a toda la comunidad de hormigas arborícolas que habitan en los alcornoques, revelando una comunidad muy diversa, con más de 20 especies propias de ecosistemas mediterráneos.
Algunas especies nativas en estado crítico
En muchos otros grupos de especies nativas, las tendencias siguen siendo preocupantes. Siguiendo en el medio acuático, la situación de los peces nativos es crítica: solo se han registrado tres especies en la marisma y una en lagunas, con abundancias mínimas en la primavera de 2025. En contraste, los peces exóticos son mayoritarios, con especies como la gambusia, la más extendida, o el pez gato, que vuelve a aumentar su presencia.
La situación es crítica también para las especies nativas de tortugas terrestres y acuáticas. La tortuga mora alcanza en 2025 uno de los valores más bajos de abundancia de toda la serie histórica. Por su parte, el galápago leproso y el galápago europeo, incluidos en el Catálogo Español de Especies Amenazadas, registran mínimos de población. Estos datos evidencian la fragilidad de estas especies frente a las sequías recurrentes.
Las mariposas, por su parte, registraron en 2025 una de las abundancias más bajas de la serie histórica, posiblemente afectadas por eventos de precipitación de naturaleza torrencial. No obstante, en 2025 se han detectado especies que no se observaban desde hacía años. Un ejemplo es la Cyaniris semiargus, que había sido detectada por última vez hace cinco años y la Laeosopis roboris, cuyo último registro fue hace doce años.
En cuanto a los mamíferos, conejos y liebres continúan manteniendo poblaciones muy bajas, lo que repercute en especies emblemáticas que se alimentan de ellos. A pesar de todo, los conejos presentan valores algo mejores que el año anterior en el periodo primaveral. El jabalí, por otra parte, presenta también cifras algo superiores, aunque en línea con los últimos años. Con respecto a micromamíferos, roedores y otros mamíferos de pequeño tamaño, presentan un escaso número de individuos en todas las especies.
Mejoras puntuales y tendencias negativas a largo plazo
En conclusión, los datos recogidos en el último año muestran el excepcional valor de Doñana para la conservación de la biodiversidad. Se registran avances en 2025, como la inundación excepcional de la marisma y las mejoras de los datos en algunas especies. A pesar de ello, Doñana sigue enfrentando retos estructurales importantes. La limitada inundación de las lagunas, el declive de algunas especies autóctonas y la expansión de especies invasoras, entre otros, ponen de relieve la fragilidad del ecosistema. Los datos recientes son alentadores, pero garantizar el valor ecológico de Doñana requerirá de acciones continuadas en el tiempo que aborden estos retos de manera integral.
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