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Fotografía ilustrativa del artículo
| 12 Ene 2026

La combinación de un clima extremo y vegetación lista para arder intensificó los incendios récord de 2025 en España

Fuente: CSIC

Un estudio apunta a las altas temperaturas como factor clave de los incendios del noroeste peninsular, que concentraron más de la mitad de la superficie europea quemada y afectaron, sobre todo, a matorrales y pinares.

La combinación de una meteorología extrema y una vegetación propicia para arder se erige como la principal causa del récord histórico de superficie quemada durante los incendios registrados el pasado mes de agosto en el noroeste de la península ibérica. Esta zona, que apenas representa un 2% de la Unión Europea, concentró sólo durante el mes de agosto más del 50% (unas 540.000 ha) del área total quemada en territorio europeo entre enero y agosto.

Esta ha sido una de las conclusiones alcanzada por un equipo internacional liderado por el Grupo de Modelización Atmosférica Regional de la Universidad de Murcia y en el que participan el Centro de Investigaciones sobre Desertificación (CIDE), centro mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), la Universitat de València y la Generalitat Valenciana, la Misión Biológica de Galicia (MBG-CSIC) y el Instituto Mixto de Investigación en Biodiversidad (IMIB, CSIC-Universidad de Oviedo-Principado de Asturias). Se trata de un grupo multidisciplinar que ha analizado de forma conjunta tanto aspectos climáticos como características de la vegetación de la región incendiada. Los resultados se publican en la revista Global Change Biology.

Los matorrales y pinares se quemaron más que otros tipos de vegetación en 2025. / Pixabay

Los matorrales y pinares se quemaron más que otros tipos de vegetación en 2025. / Pixabay.

El estudio subraya que estos incendios no fueron un fenómeno casual, sino que se desarrollaron coincidiendo con una intensa ola de calor que se alargó durante 16 días en el suroeste de Europa, lo que favoreció la aparición de condiciones meteorológicas extremas propicias para la propagación del fuego. “Esto se reflejó en un aumento del Índice Meteorológico de Peligro de Incendios, que alcanzó el valor mensual más extremo registrado en el noroeste de la península ibérica en el periodo 1985-2025”, señala Marco Turco, investigador de la Universidad de Murcia.

No obstante, el trabajo destaca que, si bien las condiciones meteorológicas extremas son necesarias, no bastan para explicar la magnitud de los incendios. Para comprender la intensidad de los incendios del pasado mes de agosto en el noroeste de la península ibérica es necesario tener en cuenta otro factor clave: la vegetación afectada.

El fuego y los distintos tipos de vegetación

“El estudio deja claro que los incendios extremos dependen de unas condiciones meteorológicas extremas”, explica Juli G. Pausas, investigador del CSIC en el CIDE y coautor del artículo. “Pero el tipo de vegetación también influye en la propagación de los incendios: los matorrales y pinares se quemaron más que otros tipos de vegetación, en relación con lo disponible en la zona”, asegura.

“Por otra parte, los bosques autóctonos de roble, por ejemplo, se quemaron menos de lo que les tocaría si toda la vegetación quemase por igual”, destaca la investigadora Cristina Santín, del IMIB. Además, Santín añade que “este análisis no encuentra evidencia de que las zonas protegidas quemaran más que las no protegidas, que es algo que se repitió mucho este verano en los medios de comunicación”.

Para que veranos como el de 2025 no se repitan, los investigadores consideran fundamental pasar de una estrategia predominantemente reactiva a una prevención proactiva que reconozca la resiliencia ante los incendios como una cuestión de seguridad nacional. “Para que veranos como el de 2025 sigan siendo excepcionales y no se conviertan en la nueva norma, se necesita actuar en todas las dimensiones del riesgo, peligro, exposición y vulnerabilidad, mediante una mitigación y adaptación coordinadas.” concluye Dominic Royé, investigador de la MBG-CSIC.

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