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Fotografía ilustrativa del artículo
| 13 Nov 2025

El microbioma intestinal de las aves cambia en función del hábitat

Una investigación descubre diferencias en la abundancia y composición microbiana del papamoscas cerrojillo al comparar aves que habitan un robledal con otras de un pinar situado a tan sólo 1 kilómetro de distancia.

El microbioma intestinal es el conjunto de microorganismos que se encuentran en el intestino. Desempeña funciones esenciales en la digestión, el metabolismo, la inmunidad o incluso el comportamiento, y se ha propuesto como un mediador clave de las estrategias vitales de los animales. Aunque en humanos y otros grupos de vertebrados cada vez hay más investigación acerca del microbioma intestinal, en aves silvestres es aún un campo por explorar.

El investigador del departamento de Zoología de la Universidad de Córdoba, Jaime Muriel, miembro del grupo de investigación GESBIO (Grupo de Investigación en Educación y Gestión de la Biodiversidad), ha liderado un estudio científico que revela que la relación entre las aves y su entorno también se escribe en clave microbiana.

El investigador del Departamento de Zoología de la Universidad de Córdoba, Jaime Muriel.

La investigación se centra en el papamoscas cerrojillo (Ficedula hypoleuca), una pequeña ave migradora que se reproduce en la península ibérica. Trabajos previos en una población de esta especie en La Hiruela (Madrid) demostraban que las aves que se criaban en el robledal (que sería su hábitat natural) y las que se criaban en un pinar situado apenas a un kilómetro de distancia tenían rasgos morfológicos, de coloración e incluso genéticos diferentes. Muriel se planteó entonces la posibilidad de analizar si las diferencias observadas entre hábitats podrían extenderse también al nivel microbiano.

Junto a un equipo de investigadores del Instituto de Investigación Biomédica de Málaga y Plataforma en Nanomedicina (IBIMA Plataforma BIONAND), analizaron el microbioma intestinal a partir del ADN bacteriano extraído de las heces, empleando la secuenciación del gen 16S rRNA para describir qué bacterias estaban presentes y en qué proporción. “Esta técnica nos permitió identificar los distintos grupos de bacterias presentes y su abundancia relativa en cada muestra de un total de 30 individuos (15 del robledal y 15 del pinar), lo que nos permitió comparar cómo variaba el microbioma entre ambos hábitats”.

Los resultados mostraron diferencias en la composición del microbioma de las aves entre hábitats, con individuos del robledal con mayor abundancia de varios taxones bacterianos, como Actinobacteriota y Proteobacteria, y aves del pinar con mayor abundancia de Verrucomicrobiota. Aunque no se observaron diferencias en la composición microbiana según el sexo o la edad, los polluelos y hembras reproductoras del robledal presentaron una mayor abundancia de ciertas bacterias.

Para el investigador, “las diferencias que observamos en la microbiota intestinal del papamoscas cerrojillo parecen deberse, principalmente, a las condiciones ecológicas de cada hábitat y a la dieta asociada a ellas. Aunque los dos bosques están separados por apenas un kilómetro, ofrecen ambientes muy distintos: el robledal, más maduro y diverso, alberga abundancia de orugas de lepidópteros, mientras que en el pinar predominan arañas, saltamontes y larvas de escarabajos”. Cada uno de estos grupos de presas posee su propio conjunto de microorganismos, que reflejan las condiciones del entorno en el que viven. Factores ambientales como la acidez y el tipo de suelo, la estructura de la vegetación o la humedad influyen en las comunidades microbianas del medio y, en consecuencia, en las de los insectos de los que se alimentan las aves.

El trabajo demuestra que los microorganismos intestinales responden con gran sensibilidad al entorno, a través de factores como la dieta y las características microbianas del hábitat, y que el microbioma no es un rasgo fijo del huésped, sino un componente dinámico y moldeable por el ambiente.

Este estudio ayuda a entender mejor cómo los animales interactúan con su entorno y cómo procesos locales —como el tipo de bosque, el suelo o la comunidad de presas— pueden repercutir en su fisiología y adaptación, abriendo la vía a nuevos estudios en otras especies.

Referencia:

Videvall, E., Ruiz-Limón, P., Martínez-Padilla, J., Moreno-Indias, I., Canal, D. & Muriel, J. (2026). ‘Fine-scale variation in the gut microbiome of the European Pied Flycatcher Ficedula hypoleuca in Central Spain’. Ardeola, 73: 23-42.

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