Fotografía ilustrativa del artículo

Cómo saber si vives cerca de un refugio climático

La conservación de los hábitats naturales y la generación de espacios físicos que permitan el desarrollo de los seres vivos son fundamentales para el mantenimiento de la biodiversidad hoy día amenazada por las presiones ambientales como la sequía, las lluvias torrenciales, las olas de calor, las emisiones de CO2, etc.

Un refugio climático es una zona natural o urbana que ofrece unas condiciones ambientales benignas para las especies que lo ocupan o potencialmente. Ejemplo puede ser un parque, un paseo arbolado, una zona con fuentes o con acceso a agua natural como un río o una playa. Los refugios climáticos no tienen por qué ser universales, es decir, las condiciones de cada uno determinarán si benefician más a una especie o a otra, incluida la humana, dependiendo de las necesidades de cada una.

Indicadores para un refugio climático

Podemos establecer indicadores que nos evidencien cuando nos encontramos ante la presencia de un refugio ambiental y además valorar que calidad presentan:

  • Porcentaje de sombras naturales de árboles y arbustos.
  • Porcentaje de superficie natural.
  • Fuentes de agua potable para las personas y puntos de agua para los animales, como balsas o estanques.
  • Presencia de diferentes elevaciones y orientaciones que forman colinas, pequeños valles, microhábitats, etc.
  • Tipo de vegetación: las especies de hoja caduca ofrecen sol en invierno y sombra en verano. Las de hojas más anchas generan sombras más densas. Las autóctonas tienen requerimientos más adaptados al clima mediterráneo y esto permite ahorrar agua, puesto que no se tienen que regar de forma regular o abundante.
  • Hábitat, descanso y escondrijos para dormir y reposar con tranquilidad, esconderse de los depredadores, etc.
  • Interacción entre animales domésticos y la fauna silvestre: uno de los grandes problemas para la fauna silvestre en los parques urbanos es la interacción con animales de compañía, como perros no atados o colonias de gatos.

La ciudad como refugio climático

En el centro de muchas ciudades ya se están dando condiciones de CO2 y temperatura más elevadas que la media y que corresponden a posibles escenarios futuros de cambio climático. Por ejemplo, Shangai tiene una concentración de 450 ppm de CO2 en el centro urbano, que es lo que podríamos tener de media en la atmósfera en unos 15 a 20 años.  Esto evidencia la necesidad de crear espacios con vegetación que favorezcan la captación de CO2,  lo que repercutiría en la disminución de la insolación, promoviendo la biofilia que de manera natural presenta el ser humano. Por desgracia, no es la única solución para compensar todas las emisiones de CO2 que estamos generando.

Según los expertos existen diferencias entre refugios climáticos en las ciudades y la naturaleza. El medio natural es más heterogéneo y se pueden encontrar una gran diversidad de microambientes que pueden actuar como refugios, a diferencia de lo que ocurre ciudades. Por otro lado, los refugios climáticos de la naturaleza pueden tener una conectividad con otros ecosistemas naturales que los pueden hacer mucho más accesibles, mientras que un refugio climático en la ciudad puede estar mucho más aislado. Este sería un filtro muy importante para averiguar qué especies pueden aprovecharlo.

¿Quién se beneficia de los refugios climáticos?

Todas las especies, incluida la humana, pueden beneficiarse, puesto que las necesidades de las personas y otras especies de animales y plantas son muy parecidas: refrescarse en verano, calentarse en invierno, descansar y dormir, alimentarse e hidratarse y reproducirse.

 Para saber más: blog.creaf.cat