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Un equipo de investigadores internacional, liderado por la Universidad de Granada, hace un repaso de los múltiples servicios ecosistémicos que los cadáveres de cetáceos varados han proporcionado a la humanidad en tiempos pasados y modernos. Las normativas responsables de la gestión de los cadáveres de ballenas, delfines y otros cetáceos ponen en riesgo la esencial función ecológica que éstos desempeñan en las zonas costeras.
Un equipo científico internacional en el que participa la Universidad Pablo de Olavide pone de manifiesto que los paisajes adehesados del suroeste de la Península Ibérica, gracias a que mantienen usos agro-ganaderos tradicionales y ricas poblaciones de ungulados salvajes, atraen buitres leonados procedentes de toda España y Francia, determinando los movimientos de estas aves a una escala desconocida hasta la fecha.
El Laboratorio de Ecología Microbiana y Biogeoquímica de la Universidad de Cádiz ha evaluado con imágenes de satélite la presencia de microorganismos fotosintéticos que habitan en la superficie de los fangos de esta zona y sirven de sustrato básico para algunos mariscos, almejas y navajas de gran interés comercial. El análisis desvela que en la zona intermareal de la bahía de Cádiz abundan en invierno, al contrario que en el norte de Europa.
En este proyecto, denominado RECOMAR, se analizará el impacto de la COVID-19 en la producción de residuos y sus efectos sobre la contaminación marina con a la finalidad de adoptar medidas que permitan el cumplimiento de los objetivos marcados en torno a la economía circular. Los resultados del proyecto serán la base para analizar los posibles problemas generados, tanto para el ecosistema marino como para la salud humana, siendo éste último uno de los objetivos del Laboratorio de Riesgos Marinos, proyecto donde interaccionan los dos campus científicos.
Una investigación desarrollada por un equipo internacional en el que participa la Universidad de Córdoba ha analizado la utilidad del cedro del atlas, una especie norteafricana, para mitigar los efectos del cambio climático en los sistemas forestales del arco mediterráneo de la Península Ibérica.
El suelo, el patrón de crecimiento y la heterogeneidad de especies en el bosque determinan la supervivencia de los árboles tras las tormentas de viento, según un estudio de la Universidad de Córdoba y The Silva Tarouca Research Institute de República Checa.
Los investigadores del Grupo de Ecofisiología de Sistemas Acuáticos Fran Gordillo y Carlos Jiménez se encuentran de vuelta en el Ártico, tras la última expedición realizada a finales de septiembre, para estudiar, en esta ocasión, los bosques de algas, coincidiendo con el final del periodo de oscuridad de la noche polar. Una nueva campaña, de dos semanas de duración, en la que estos científicos han regresado al archipiélago de Svalbard, en el paralelo 79 Norte, a apenas 1000 km del Polo Norte geográfico, para continuar los estudios que realiza la UMA en la base científica de Ny-Ålesund, el enclave humano más al norte del planeta.
Tres estaciones estarán situadas en la Sierra Sur de Jaén y otras tres en la Sierra de Segura. Cada estación estará dotada de sensores para la medición del flujo de gases de efecto invernadero (CO2), radiación solar y variables meteorológicas, así como cámaras fotográficas para el seguimiento del ciclo anual de la vegetación. Dichas estaciones formarán parte del Observatorio de Cambio Global de las Sierras Subbéticas (OCGSS).