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El Instituto de Ciencias Marinas de Andalucía (ICMAN-CSIC) está colaborando en un proyecto que pretende reintroducir la lechuza común en el paraje natural que rodea al centro. Los pollos que se utilizarán en este hacking proceden de los Centros de Recuperación de Especies Amenazadas (CREA), dependientes de la Junta de Andalucía.
Se trata de una de las acciones desarrolladas en el marco del proyecto BIOCOST, llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Almería, a través del cual también se ha evaluado el grado de protección de las biocostras en los espacios naturales protegidos donde están presentes y se han identificado las principales barreras para su conservación.
Un equipo de investigación de la Universidad de Almería ha empleado la biomasa procedente de la horticultura almeriense para producir un compuesto que mejora la fertilidad del suelo agrícola. Esta enmienda iguala la efectividad de los abonos convencionales, es menos contaminante y puede emplearse cada siete meses, coincidiendo con los periodos de cultivo habituales en la zona.
Un grupo internacional de genética y arqueología, liderado por el Instituto Francis Crick y en el que ha participado la Estación Biológica de Doñana (EBD/CSIC), ha rastreado el origen del perro hasta al menos dos poblaciones de lobos prehistóricos gracias al estudio de ADN de lobos de la Edad del Hielo. El trabajo permite avanzar un paso más en la investigación sobre dónde se domesticaron los perros, una de las mayores preguntas sin respuestas sobre la prehistoria humana.
El actual registro de España y Portugal confirma la tendencia de recuperación de la especie. Sin embargo, los datos evidencian también la necesidad de mantener la cautela sobre el futuro de estos animales, que según el Catálogo Español de Especies Amenazadas siguen considerados ‘en peligro de extinción’.
La revista Science publica esta semana dos estudios independientes sobre envejecimiento y longevidad en reptiles. Ambos trabajos afirman que el deterioro progresivo de las funciones corporales con la edad no es inevitable para todos los organismos. Eso sí, esto no significa que sean inmortales.
Crear paisajes resilientes significa adaptar nuestro entorno natural y rural a las amenazas derivadas del cambio climático, como los incendios de gran magnitud, tanto para nuestra seguridad como para asegurar la biodiversidad.
Un equipo científico de la Estación Biológica de Doñana ha analizado cómo cambia el tamaño del cuerpo y la longitud de las extremidades de las tupayas de montaña, una especie endémica de la isla de Borneo, según la altitud en la que viven y a lo largo del tiempo. Los resultados no se ajustan al patrón descrito por las reglas de Bergmann y Allen, las cuales predicen que los individuos de una especie son más grandes y tienen apéndices más cortos en entornos más fríos. Este tipo de estudios ofrecen datos importantes para conocer cómo las especies de alta montaña, muy vulnerables al cambio climático, podrían adaptarse a nuevos escenarios.