Fotografía ilustrativa del artículo
| 03 Mar 2015

Las plantas optimizan el uso del agua según el ambiente en el que viven

Cuatro ecosistemas diferentes. Arriba: Estepa cálida (izquierda) y bosque caducifolio (derecha). Abajo: bosque de coníferas (izquierda) y bosque tropical (derecha)./ ANA REY

Cuatro ecosistemas diferentes. Arriba: Estepa cálida (izquierda) y bosque caducifolio (derecha). Abajo: bosque de coníferas (izquierda) y bosque tropical (derecha)./ ANA REY

Las plantas asimilan carbono procedente de la atmósfera para crecer, lo que conlleva una pérdida de agua. Al mismo tiempo, consumen carbono durante la extracción de agua del suelo. Para sobrevivir en el ambiente en el que viven, deben optimizar el uso del agua durante estos procesos. Un equipo internacional de científicos con participación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha desarrollado un modelo global de optimización en el empleo del agua por parte de la vegetación. El estudio examina diferentes estrategias dependiendo del tipo de planta y de dónde crecen en el mundo. Los resultados, publicados en el último número de Nature Climate Change, permitirán mejorar las predicciones sobre el intercambio de carbono, agua y energía en ecosistemas terrestres y sus efectos en el clima futuro.

La vegetación juega un papel fundamental en el sistema terrestre: absorbe y almacena carbono, libera agua a la atmósfera, modula el movimiento del agua en el paisaje y enfría la superficie terrestre del planeta. Este intercambio de carbono y agua entre la vegetación y la atmósfera se lleva a cabo a través de los diminutos poros que tienen las plantas en la superficie de las hojas: los estomas.

“La conductancia estomática regula la cantidad de agua que transpiran las plantas y la cantidad de carbono asimilada a través de la fotosíntesis. Por tanto, nuestra capacidad para desarrollar modelos sobre los ciclos globales de carbono y agua en un clima futuro depende en gran medida de nuestra capacidad de predecir el comportamiento de los estomas a nivel global”, explica Ana Rey, investigadora del CSIC en el Museo Nacional de Ciencias Naturales.

El análisis de datos de estudios de campo en diferentes ecosistemas, desde la tundra ártica y boreal hasta los bosques templados y tropicales, ha permitido confirmar que, en general, las plantas que crecen en climas fríos o secos, como las coníferas, son más ahorradoras en el uso del agua, mientras que las de climas húmedos y cálidos son más derrochadoras. La gran sorpresa es que los árboles perennes de la sabana se encuentran entre las plantas más despilfarradoras, a pesar de vivir en un entorno árido y caluroso.

Los resultados de este estudio permitirán, según los científicos, mejorar considerablemente los modelos existentes sobre la posible futura respuesta de los ecosistemas terrestres al cambio climático.

Más información:

Yan-Shih Lin et al. Optimal stomatal behavior around the world. Nature Climate Change. DOI: 10.1038/NCLIMATE2550

Últimas noticias

Una nueva investigación revela por primera vez que las cianobacterias marinas se comunican

La revista Science Advances publica hoy una investigación que da un giro a la forma de entender la cianobacterias, indispensables para el sustento de la vida. El estudio evidencia que estos organismos no operan de forma aislada, sino que interaccionan físicamente a través de unos nanotubos que actúan como puente de intercambio entre células.

Sigue leyendo

Las características del hábitat determinan la presencia de parásitos de la malaria aviar en mosquitos

Un estudio liderado por la Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC) señala que la presencia de estos parásitos en mosquitos es mayor a medida que aumenta la distancia a marismas y ríos.
Los resultados, obtenidos tras analizar más de 16.000 mosquitos, muestran una mayor riqueza de linajes genéticos de parásitos de la gripe aviar en zonas naturales frente a las rurales.

Sigue leyendo