Volver

Fotografía ilustrativa del artículo
| 28 Mar 2017

El gran cerebro de los primates se debe más a la dieta que a su sociabilidad

Fuente: sinc

El tamaño del cerebro en los primates se predice por la dieta / Fotolia

El tamaño del cerebro en los primates se predice por la dieta / Fotolia

Hasta ahora, la hipótesis más extendida sobre por qué los primates tienen un cerebro grande consideraba que la sociabilidad era la principal impulsora de su complejidad cognitiva, es decir, que las presiones sociales llevaron en última instancia a la evolución del gran cerebro humano.

Sin embargo, un estudio publicado en la revista Nature Ecology and Evolution contradice esta teoría. El trabajo, liderado por antropólogos de la Universidad de Nueva York (EE UU), refuerza la noción de que la evolución del cerebro en primates –humanos y no humanos– puede estar impulsada por las diferencias en la alimentación más que en la socialización.

«Es probable que las complejas estrategias de forrajeo, las estructuras sociales y las habilidades cognitivas hayan avanzado conjuntamente a lo largo de la evolución de los primates», explica Alex DeCasien, estudiante predoctoral en la Universidad de Nueva York y autor principal del estudio. «Sin embargo, si la pregunta es: ¿Qué factor es más importante, dieta o sociabilidad, cuando se trata de determinar el tamaño del cerebro de las especies de primates? Entonces, nuestro nuevo análisis sugiere que ese elemento es la dieta», confirma.

Algunos estudios previos habían demostrado relaciones positivas entre el tamaño relativo del cerebro y el tamaño del grupo social. Sin embargo, otros trabajos, que examinaban los efectos en diferentes sistemas sociales o de apareamiento, mostraron resultados que entraban en conflicto. Esto planteaba interrogantes sobre la robustez de la hipótesis del cerebro social.

Los científicos que participaron en esta investigación examinaron más de 140 especies de primates –una proporción tres veces más alta que estudios previos– e incorporaron los datos evolutivos más recientes de las filogenias de los primates.

Asimismo, tuvieron en cuenta las diferencias en el consumo de alimentos entre las especies estudiadas –si eran omnívoros, folívoros (si se alimentan de hojas), frugívoros (dieta basada en frutas) o frugívoros y folívoros– así como varias medidas de socialidad, como el tamaño de grupo, su sistema social y su sistema de apareamiento.

Las especies que consumen frutas tienen cerebros más grandes

Cráneos de un lémur macho adulto (Lemur catta), mono vervet (Chlorocebus pygerythrus), gibón (Hylobates lar), babuino (Papio hamadrayas), chimpancé (Pan troglodytes) y humano (Homo sapiens) / Megan Petersdorf

Cráneos de un lémur macho adulto (‘Lemur catta’), mono vervet (‘Chlorocebus pygerythrus’), gibón (‘Hylobates lar’), babuino (‘Papio hamadrayas’), chimpancé (‘Pan troglodytes’) y humano (‘Homo sapiens’) / Megan Petersdorf

Después de controlar el tamaño corporal y la filogenia, sus resultados indican que la dieta determina más el tamaño del cerebro que las diversas medidas de sociabilidad.

Tras considerar la relación evolutiva de cada especie y su tamaño corporal relativo, los autores hallaron que los primates que comen frutas tienen alrededor de un 25% más de tejido cerebral que las especies que comen plantas. Los frugívoros y los frugívoros y folívoros presentan cerebros significativamente mayores que los folivoros y, en menor medida, los omnívoros muestran cerebros significativamente más grandes que los folívoros.

Aunque este análisis no es capaz de discernir por qué comer fruta conduce a la evolución de cerebros más grandes, los expertos sugieren que puede deberse a una combinación entre la demanda cognitiva que supone recordar la ubicación de la fruta y la extracción manual que requiere su consumo. Además, la ingesta de fruta es más rica en energía en comparación con la de las plantas.

Sin embargo, los expertos advierten que estos resultados no indican una asociación entre el tamaño del cerebro y el consumo de frutas o proteínas, más bien evidencian demandas cognitivas diferentes según la especie para conseguir ciertos alimentos.

136354_web_imagelarge«La fruta está más dispersa en el espacio y el tiempo en la naturaleza, y su consumo a menudo implica conseguirla en lugares difíciles de alcanzar o cáscaras de protección», apunta DeCasien. «Juntos, estos factores acarrean que las especies frugívoras necesiten mayor complejidad cognitiva y flexibilidad», añade.

Chris Venditti, investigador de la Universidad de Reading (Reino Unido), que ha escrito un News & Views en la misma revista a raíz a este trabajo, expone: «Estoy seguro de que este estudio volverá a enfocar y revigorizar la investigación que busca explicar la complejidad cognitiva de los primates y otros mamíferos. Quedan aún muchas preguntas por resolver”.

Referencia bibliográfica:

Alex R. DeCasien, Scott A. Williams y James P. Higham. “Primate brain size is predicted by diet but not sociality” 1 (0112). 27 de marzo de 2017 | VOLUME: 1 | DOI: 10.1038/s41559-017-0112

Últimas noticias

La ciudadanía censa poblaciones de alga asiática y cangrejo azul en las costas de Andalucía

Un proyecto de ciencia ciudadana configurará el primer mapa andaluz de presencia de estas especies invasoras con datos aportados por la comunidad. Estos registros permitirán identificar zonas y periodos de mayor concentración, útiles para la comunidad científica y la gestión del litoral.

Sigue leyendo

Una mezcla entre turón y hurón: así son los individuos híbridos localizados en España

Investigadores de la Universidad de Cádiz han liderado un estudio que confirma la presencia de individuos híbridos entre el turón europeo y el hurón doméstico en la península ibérica. El trabajo, encabezado por la investigadora Tamara Burgos, del Instituto Universitario de Investigación Marina (INMAR-UCA), evidencia mediante análisis genéticos un proceso de hibridación que podría comprometer la conservación de la especie en estado silvestre. Además, la investigación advierte del impacto de este proceso en la conservación y en la integridad genética de las poblaciones silvestres.

Sigue leyendo

Ir al contenido