Desarrollan un método que facilita la catalogación temprana de especies invasoras
Medir los riesgos de sufrir cambios en un ecosistema por la introducción de especies alóctonas, de un modo sencillo y accesible. Éste es el objetivo de la matriz GAGO, un método de catalogación temprana de especies invasoras diseñado por Ivan Lobato, licenciado en Ciencias Ambientales por la Universidad Pablo de Olavide. Ecosistemas, publicación científica editada por la Asociación Española de Ecología Terrestre, recoge en su último número un artículo donde se desarrolla esta herramienta, que busca servir de alternativa a los métodos de catalogación que actúan una vez producida la invasión de un hábitat.
“Una de las posibles debilidades que plantea la catalogación de especies invasoras es el hecho de considerar las invasiones una vez se han producido. Ello redunda en la cadena de actuación, pues ignora la detección temprana y la respuesta, para convertirse en un método de contención, que queda limitado a que las especies que ya han invadido no se extiendan”, afirma Iván Lobato. Para éste, la finalidad de su método no es establecer un listado de invasiones representativas sino facilitar un sistema de información codificado, de fácil acceso “que responda a las preguntas de dónde, cómo y cuándo se pueden producir las invasiones, con la mayor premura posible”.
En concreto, GAGO es una matriz de competitividad, producto de confrontar las especies autóctonas con aquellas alóctonas susceptibles de ser consideradas como invasoras, detectadas en el área de estudio, en entornos cercanos o que, por su forma de dispersión, puedan considerarse factible su invasión. Su aplicación está pensada tanto para flora como para fauna e, incluso, para estudios de carácter mixto. Para ello, establece indicares para cuestiones como el hábitat, la alimentación, la depredación, la germinación, el crecimiento o las relaciones alelopáticas. El cruce de variables permite conocer si existe una relación negativa, positiva o neutra entre especies.
“Con base a la información obtenida, se puede intuir qué especie es susceptible de ser incluida en el catálogo, a razón de que manifieste una mayoría de resultados negativos sobre las especies originarias”, comenta Lobato. Para cerrar este proceso de catalogación, su método propone validar los resultados siguiendo dos fases: análisis de la invasividad y análisis de la vulnerabilidad de las especies amenazadas. Siguiendo valores estadísticos, se analiza los puntos débiles del ecosistema, “de manera que, si cruzando los valores de ambas categorías se obtiene un índice superior al límite, nos encontramos ante una especie exótica a catalogar como invasora”, concluye el autor.
Más información:
Iván Lobato Gago
Email: ivanlobato@hotmail.es
Tlf: 651153378
Últimas noticias
Investigadores de esta institución lideran la iniciativa, en la que participan 200 personas y que concluirá con un informe que recopilará acciones prácticas para mejorar la funcionalidad ecológica del campus.
El inventario, liderado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), actualiza el conocimiento sobre la biodiversidad en la Reserva de la Biosfera de Doñana, área protegida y amenazada. Las aves son el grupo más rico con 417 especies. Las siguen los peces, con 182 especies. En total se incluyen 700 especies de vertebrados y se excluyen del listado las especies domesticadas.