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En el siglo pasado, los abejarucos de Doñana solían criar en sustratos naturales en la zona de la vera, entre la marisma y el monte mediterráneo. Desde hace un par de décadas han trasladado sus nidos hacia las cunetas de pistas y carreteras. Un nuevo estudio de la Estación Biológica de Doñana – CSIC concluye que esto puede ser debido a un incremento de la presión ganadera.
El profesor de la Universidad de Córdoba Joaquín Reyes las ha identificado en las provincias de Jaén, Granada y Huelva, incluyendo el Parque Nacional de Doñana. Estas dos nuevas especies pertenecen al género Oxyopomyrmex, un grupo de hormigas muy común en zonas áridas de la región mediterránea.
El estudio, que ha identificado 55 especies, ha sido desarrollado por el Instituto Español de Oceanografía, en colaboración con la Universidad de Málaga. Aporta el primer análisis genético de 35 de ellas, mejorando el conocimiento taxonómico y biogeográfico del grupo en la región, así como claves para la conservación de la biodiversidad marina y la detección de especies potencialmente invasoras.
Los costes podrían haber alcanzado los000 millones de dólares anuales a lo largo de los últimos 60 años, una cifra comparable al impacto económico global de los fenómenos extremos asociados al cambio climático. El estudio internacional, que combina costes nacionales estimados y datos de distribución mundial de estas especies, ha contado con participación de la Estación Biológica de Doñana – CSIC.
Un equipo científico de la Estación Biológica de Doñana – CSIC detecta tres individuos juveniles de esta especie invasora, lo que indica que la especie se ha establecido con éxito y se está reproduciendo. Recomiendan establecer un sistema de detección temprana y preparar una respuesta rápida para una más que probable llegada a Doñana.
El 20 de mayo se celebra el Día Mundial de las Abejas, con el objetivo de concienciar sobre la importancia de las abejas y otros polinizadores para la biodiversidad, la seguridad alimentaria y el medio ambiente. Un equipo científico de la Estación Biológica de Doñana se centra en comprender cómo el cambio global afecta a la estructura y composición de comunidades ecológicas, especialmente formadas por plantas y polinizadores.
El estudio, liderado por el Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología de Sevilla, alarma sobre la necesidad urgente de integrar la variabilidad climática local en las estrategias de conservación para salvaguardar las zonas de montaña. Los ecosistemas de montaña son cruciales para mantener la biodiversidad global y las funciones que sustentan la vida en la Tierra.
Con el objetivo de compartir el conocimiento adquirido y aprender de otras experiencias, la ICTS-Doñana ha mostrado interés en participar como nodo de Riobic para fortalecer la monitorización de la biodiversidad en un mundo en transformación.