Fotografía del artículo no disponible
| 01 Dic 2014

Aprendiendo a vivir con el fuego

Fuente: CREAF

Necesitamos una estrategia de planificación orientada a aprender a convivir con los incendios

Necesitamos una estrategia de planificación orientada a aprender a convivir con los incendios

Muchos científicos expertos en incendios piensan que el fuego es un elemento  que desempeña un papel natural en determinados ecosistemas y que, por lo tanto, se le debe dejar actuar durante los incendios forestales. Otros piensan que las técnicas de gestión forestal o las quemes controladas pueden ser una buena herramienta de control frente a los grandes incendios forestales. La revista Nature publica una revisión sobre este tema que firma un equipo internacional con la participación de un investigador del CREAF.

 

Una nueva revisión científica publicada hoy en la revista Nature, que firma el investigador CREAF Enric Batllori, señala que este debate es sólo una pequeña parte de un problema mucho mayor relacionado con el fuego: nuestra sociedad será cada vez más vulnerable a los incendios, a menos que cambie su enfoque fundamental en la lucha contra el fuego y empiece a convivir con este fenómeno como un proceso natural.

 

La revisión examina los resultados de investigación de tres continentes, desde el punto de vista natural y social. Los autores concluyen que las políticas de lucha contra el fuego que promueven los gobiernos y el cambio de usos del suelo, en realidad, fomentan el desarrollo de paisajes cada vez más peligrosos y multiplican con el tiempo la pérdida de vidas humanas.

 

“A nadie se le ocurre luchar contra los terremotos” – tratamos de anticiparnos a ellos en la forma en que planificamos las comunidades o construimos los edificios, y nos preparamos para las emergencias. En cambio, no tenemos la misma consideración con el fuego, y deberíamos tenerla, según nuestra opinión”, asegura el investigador Max Moritz, de la Universidad de Berkeley. “Solo podremos reducir la pérdida de vidas humanas cuando planifiquemos los usos del suelo contando con los incendios, igual que tenemos en cuenta al resto de desastres naturales, como las inundaciones, los huracanes o los terremotos.”

 

El análisis se ha centrado en los diferentes tipos de incendios naturales, en cómo se comportan en cada ecosistema, en la forma en que responden las diferentes comunidades humanas, y en el análisis de las zonas de transición urbano-forestal. Los autores hallaron infinitas variaciones sobre cómo estos factores están interactuando entre sí.

 

“En seguida vimos que no existe una forma genérica que solucione el problema de los incendios”, comenta Moritz. “La reducción del combustible forestal puede ser una estrategia útil para lugares específicos, como en los bosques secos de coníferas de California. Pero cuando hemos miramos en general las regiones propensas a los incendios en todo el oeste de Estados Unidos, Australia y la cuenca del Mediterráneo, nos hemos dado cuenta de que se necesita una estrategia de planificación mucho más orientada a aprender a convivir con el fuego.”

 

Planificando cómo convivir con el fuego
Si los seres humanos eligen vivir en regiones propensas al fuego, el fuego debe ser gestionado de la misma forma que se gestionan otros desastres naturales. La ciencia y la sociedad tiene ahora que tratar de comprender sobre qué factores podemos o no podemos incidir como humanos, y planificar el territorio y la sociedad con el objetivo de convivir con el fuego.

Últimas noticias

Zorzales, codornices y pinzones son más propensos a tener garrapatas

Un nuevo estudio analiza la prevalencia de garrapatas en más de 600.000 aves capturadas a lo largo de 17 años.
Los resultados podrán ayudar a identificar en qué especies se deberían focalizar los esfuerzos de vigilancia de enfermedades zoonóticas.

Sigue leyendo

Una nueva investigación revela por primera vez que las cianobacterias marinas se comunican

La revista Science Advances publica hoy una investigación que da un giro a la forma de entender la cianobacterias, indispensables para el sustento de la vida. El estudio evidencia que estos organismos no operan de forma aislada, sino que interaccionan físicamente a través de unos nanotubos que actúan como puente de intercambio entre células.

Sigue leyendo