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| 17 Dic 2015

Ante el cambio climático el número de árboles nuevos disminuye pero los que ya están establecidos crecen más

Fuente: MNCN

Juvenil de encina

Juvenil de encina

Tras estudiar el comportamiento de cinco especies dominantes de árboles en áreas mediterráneas de montaña, investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) han comprobado que existe una compensación entre la supervivencia de los nuevos ejemplares y el crecimiento de los ya existentes. Los resultados del estudio sugieren que, para hacer frente al cambio climático las poblaciones de árboles inician un proceso de estabilización de la demografía en las primeras etapas del crecimiento.

El estudio se ha centrado en medir el impacto del cambio climático en ejemplares de árboles juveniles (de entre dos y cinco años) bien establecidos y con posibilidades de llegar a adultos en áreas mediterráneas de montaña. En concreto, han analizado tres especies cuyo límite de su distribución se encuentra en estas regiones: el pino silvestre,Pinus sylvestris, el pino negro, Pinus uncinata y el haya común, Fagus sylvatica, y dos propiamente mediterráneas: la encina, Quercus iliex, y el pino laricio, Pinus nigrasubespecie salzmmanii.

«Lo que hemos hecho ha sido analizar los patrones de distribución comprobando la abundancia y midiendo el crecimiento de estos ejemplares juveniles en 306 puntos distribuidos en diversos rangos de altitud en nueve regiones montañosas previendo que ante el calentamiento global las especies tienden a elevar su rango de distribución buscando áreas más frescas», contextualiza Fernando Valladares, investigador del MNCN.

Pese a las diferencias notables entre las especies estudiadas, han detectado un patrón de comportamiento similar en la aparición de nuevos ejemplares. «Hemos visto que se produce un reemplazo asimétrico de las áreas boscosas. Aparecen más ejemplares en las zonas algo más elevadas del área de distribución de cada especie, pero el crecimiento de los nuevos ejemplares es mayor a menor altura», explica Valladares. «Se trata de una compensación entre la supervivencia y el reemplazo con nuevos ejemplares. Podría ser una forma de contrarrestar en parte el efecto negativo que provoca el calentamiento global en los límites del área de distribución de las diferentes especies», continúa.

El cambio climático está alterando la distribución geográfica de las especies en todos los ecosistemas del planeta. En función de la climatología y las barreras que encuentran, las especies se redistribuyen por zonas donde consiguen sobrevivir pero se desconoce hacia dónde se mueven exactamente y la magnitud de este cambio en su distribución real. «Nuestros resultados destacan la importancia de considerar las diferentes respuestas de una misma especie en cada edad o fase demográfica (juvenil, adulto, senescente) a lo largo del rango climático de su distribución para entender los efectos que el cambio climático podría ejercer en la distribución de especies y las dinámicas de las poblaciones», concluye Valladares.

Más información

Raquel Benavides, R., Escudero, A., Coll L., Ferrandis, P., Gouriveau, F., Hódare, J.A., Ogayaf. R., Rabas, S.G., Granda, E., Santamaría, B.P., Martínez-Vilalta, J., Zamora, R., Espelta, J.M., Peñuelas, J.M. y Valladares, F. (2015) Survival vs. growth trade-off in early recruitment challenges global warming impacts on Mediterranean mountain trees.Perspectives in Plant Ecology, Evolution and Systematics.

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