Comienza a funcionar en Vigo el primer biobanco mundial de muestras de parásitos marinos
Galicia alberga desde hoy, por iniciativa del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), una nueva infraestructura singular de apoyo a las investigaciones sobre los productos pesqueros: el primer biobanco del ámbito marino del mundo dedicado a la recogida, almacenaje y distribución de parásitos y biomoléculas asociadas como, por ejemplo, el Anisakis.
El biobanco surge en el marco de un ambicioso proyecto de investigación europeo denominado PARASITE financiado por el VII Programa Marco de la UE con cuatro millones de euros y en el que están trabajando desde febrero 21 organismos de investigación y pymes de Europa y Asia.
“En los últimos años se ha avanzado mucho en el diagnóstico de las parasitosis presentes en los stock explotados y en los productos derivados, pero es necesario continuar indagando para mitigar su impacto. Para ello es fundamental la puesta en marcha de este biobanco. Por una parte, constituye un claro ejemplo de innovación abierta que reside en la adaptación del concepto y del sistema de gestión del ámbito clínico al no-hospitalario, en este caso, el ámbito marino. Por otra parte, su objetivo no es simplemente almacenar, sino compartir material biológico e información con garantías totales de calidad”, destaca Ángel González, investigador del CSIC y responsable del biobanco.
El proyecto destaca por su carácter multidisciplinar y su objetivo es mitigar el impacto de parásitos presentes en productos de la pesca europeos y de importación a través de nuevas soluciones tecnológicas y herramientas de gestión contribuyendo, al mismo tiempo, a mejorar la seguridad alimentaria y fortalecer la competitividad de los productos de la pesca.
PARASITE, que concluirá en 2016, está coordinado por el CSIC a través del Grupo ECOBIOMAR del Instituto de Investigaciones Marinas (IIM).
El biobanco: su filosofía y método de trabajo
La filosofía del biobanco es el control del proceso de cesión-donación de las muestras, y la definición de una infraestructura de laboratorio que confiera calidad, orden, destino y trazabilidad a las mismas. Esto es necesario durante su preparación, almacenaje, conservación y transporte.
Consta de un nodo central y tres sub-nodos. El central tiene su sede en el IIM (Vigo) y es el encargado de administrar y gestionar las muestras. Los restantes sub-nodos están en Bergen, Roma y Madrid conectados con el central para garantizar la trazabilidad y el sistema de cesión-donación de las muestras.
“Un resumen de la metodología de trabajo sería la siguiente: en cada uno de los nodos recibimos ejemplares de diferentes especies marinas de interés comercial y analizamos el impacto de algunas especies de parásitos para proponer medidas de mejora en la salubridad del producto y el medio ambiente y reducir el impacto de la parasitación en los productos comerciales”, dice Ángel González, quien añade que “el biobanco consta de un software que almacena todos los datos de las muestras obtenidas de los peces y sus parásitos para que se analicen en todo el rango de estudio abarcado por el proyecto PARASITE: Atlántico, Mediterráneo y Pacífico”.
El registro de los datos se realiza telemáticamente por los investigadores de cada país bajo la coordinación del nodo de Vigo. Además de los datos, las muestras físicas se almacenan en ultracongeladores de bioseguridad, garantizando en todo momento la trazabilidad de las mismas.
En el biobanco se almacenarán todos los datos del procesado del pescado y sus parásitos, derivando posteriormente la posibilidad de un proceso de cesión-donación. “Es decir, en el futuro, las muestras estarán accesibles a cualquier tipo de investigación dentro del ámbito público o privado, pero bajo la supervisión de los gestores del mismo. Esto incluye estudios de monitorización epidemiológica, tecnológicos y de evaluación de riesgos”, destaca González.
Los científicos pretenden que el biobanco se convierta en un referente para la investigación pública y privada.
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